sábado, 30 de agosto de 2014

Monte Perdido (Agosto de 2014)

Don Seche nos contó que esta salida pirenaica, protagonizada por los tres colosos del verano de 2014, tuvo dos fases: la primera, más cañera, consistió en la ascensión a Monte Perdido desde el Balcón de Pineta, lo que permitió a alguno que otro sacarse la espina; la segunda, más apacible, discurrió por los menos conocidos valles de Trigoniero, Barrosa y Pinara.






MONTE PERDIDO

Vamos a empezar por el Monte Perdido (3.348 m. según las últimas mediciones), que es la cuarta altura de los Pirineos según Javier Urrutia, considerando solo las cimas principales.
La primera ascensión de la que hay constancia oficial data de 1802, cuando Laurent y Rondo, dos guías de Louis Ramond de Carbonneres, alcanzaron la cima en compañía de un pastor aragonés con el que se encontraron. Pero es lógico pensar que este pastor ya hubiera alcanzado la cima con anterioridad.
A su glaciar, en franco retroceso, se le calcula una superficie de 32 hectáreas.
Desde el Balcón de Pineta (2.550 m.) se asciende, atravesando el glaciar, al col del Cilindro (3.071 m.), se baja al Lago Helado (2.980 m.) y se enlaza con la vía normal, muy masificada, que trepa por un amplio corredor. En su parte superior se encuentra la famosa Escupidera, que resulta peligrosa en invierno por el riesgo de resbalar en su pendiente nevada; en verano, al fundirse la nieve y quedar al descubierto la pedrera, no presenta mayores dificultades, aunque resulta incómoda.



Subida hacia el Balcón de Pineta






En el Balcón de Pineta


Amanecer desde el Balcón de Pineta


Ascenso por el glaciar



Valle de Ordesa desde el cuello del Cilindro


Lago Helado y Monte Perdido desde el cuello del Cilindro


Subiendo al Monte Perdido


La Escupidera, como el Metro en hora punta


En la cima




Nuestros muchachos volvieron a bajar por el glaciar tras hacer cumbre y volvieron a plantar su tienda en el Balcón de Pineta, junto al lago helado de Marboré, por segunda noche consecutiva.



Lago helado de Marboré



RESTO DE LA TRAVESÍA

Al día siguiente nuestros muchachos continuaron con su travesía. Tras recoger la tienda, subieron a la brecha de Tucarroya y descendieron por la otra vertiente hacia el circo de Estaubé. Nueva subida hacia el puerto de la Lera y bajada hacia Pineta hasta dar con el sendero que vuelve a ascender por el valle de Trigoniero. Pasarían la tercera noche en el refugio de Trigoniero.




Circo de Estaubé


Hacia el puerto de Lera


Valle de Trigoniero


Ibón de Trigoniero


Refugio de Trigoniero


Tras esta tercera noche los muchachos vuelven a bajar por el valle de Trigoniero para a continuación remontar el valle de Barrosa. Día tranquilo y cuarta noche en el refugio de Barrosa.


Los muchachos remontando animosamente el valle de Barrosa




Refugio de Barrosa



A la mañana siguiente, los muchachos prosiguen su travesía y ascienden al puerto de Barrosa. Entre nubes se adivinan las cumbres de La Munia, Sierra Morena y Troumouse. Al llegar al puerto de Barrosa, se divisan al otro lado los lagos y el circo de Barroude. Tomando el cordal nuestros muchachos se dirigen al pico de Barrosa o Punta Roya (2.742 m.) y continúan aún más hasta el pico de Puerto Viejo (2.721 m.). Desde el Puerto Viejo descenderán por el valle de Pinara y harán una última noche al raso, la quinta, junto a un refugio precario.



Subida hacia el puerto de Barrosa


Las cimas del circo de Barrosa cubiertas de nubes


Lagos y circo de Barroude


En el pico de Barrosa


Hacia el pico de Puerto Viejo


Valle de Pinara


Última noche junto al refugio precario


Luna lunera







jueves, 14 de agosto de 2014

De la ermita de Hontanares al pico de la Buitrera y el puerto de la Quesera (6 de octubre de 2013)

La dificultad de esta ruta estribaba en su carácter lineal. Esto nos obligó a dejar algunos coches en el puerto de la Quesera, el punto final. Pero no crean que por ello renunciamos a tomarnos un café en Riaza. En la ermita de Hontanares estuvimos un buen rato esperando a los conductores, que volvieron del puerto de la Quesera en un solo coche. Sorpresivamente se nos unió in extremis Santi. Aunque tratándose de Santi la maniobra no sé si puede calificarse de sorpresiva.


Esperando a los conductores junto a la ermita de Hontanares


El recorrido fue más o menos el que voy a explicarles a continuación. Empezamos en la blanca ermita de Hontanares y subimos hasta el collado de la Fuente, donde alcanzamos el cordal que ya no abandonaríamos durante el resto de la ruta. Siguiendo el cordal pasamos por el pico Merino (1.800 m.), el Cerro Gordo (1.905 m.), el Cerro del Fontarrón (1.942 m.) y la Pradera de Zopégado, tapizada de gayuba, para alcanzar el pico de la Buitrera (2.046 m.), punto más alto de la ruta y vértice geodésico.


Ya estamos en el cordal


Santi ha visto algo, posiblemente un ratonero


Tenemos ya más cerca el pico de la Buitrera e incluso se distingue la explanada en que terminaremos




En la cumbre de la Buitrera y con aire plácido


Continuamos, cual llaneros solitarios, por todo el cordal, disfrutando de las preciosas panorámicas. Solo hicimos la preceptiva parada para el papeo. No me pregunten qué se comió porque ya han pasado diez meses desde que se hizo la ruta, pero teniendo en cuenta que se trata de una ruta con Sendas, apostaría a que se comió bien.


Se ven unos aerogeneradores al fondo, que deben ser los de la sierra de la Pela


Sucesivamente fuimos pasando por el collado de la Buitrera, el alto del Cervunalillo (2.011 m.), el collado del Cervunal y el alto del Parrejón (2.011 m.) para ir descolgándonos desde aquí hacia el puerto de la Quesera (1.710). En el tramo final fuimos dejando a nuestra derecha la ladera pizarrosa en la que se asienta el hayedo de la Pedrosa. Algunos no pudieron sustraerse a la tentación de contemplar de cerca las hayas con sus tonos otoñales y bajaron atravesando el bosquete. Los cogimos luego con los coches en una curva.


Embalse de Riofrío




En resumen, una ruta con fantásticas vistas, muy recomendable para hacer en otoño, un otoño que casi tenemos ya a la vuelta de la esquina y, como supone la vuelta al cole, me empiezan ya a dar pampurrias.
Esta misma ruta la hicimos en el otoño de 2006, pero en sentido inverso, y fue la primera a la que vino Maite la Sueca, si la memoria no me falla. La otra Maite estuvo acompañada por Selva. Y estaba también Rafita. Ah, qué tiempos. La nostalgia nos embarga.


Una última foto de la ruta de 2006

miércoles, 13 de agosto de 2014

Ruta sardinera de Manjirón a Prádena del Rincón (29 de septiembre de 2013)

Pese a las negras previsiones, con aviso de borrasca para el domingo, no quisimos quedarnos tiraos en el sofá del cuarto de estar, no señor, vencimos la pereza y salimos a andar para quemar nuestras lorcillas.
La ruta en sí fue una modesta rutilla, sin grandes pretensiones, una ruta lineal que unía tres pueblos de la Sierra Norte: Manjirón, Paredes de Buitrago y Prádena del Rincón. Su atractivo principal era poder avistar sardinas y en ese sentido la ruta salió redonda, pues las sardinas se dejaron ver a placer. Este dato sorprenderá sin duda a los bilbainos que lean esta crónica, pero hay que aclararles que aquí en Madrid también tenemos sardinas y no tienen que envidiar en nada a las de Santurce, todo sea dicho.




Centrándonos en la ruta en sí, comenzaremos diciendo que salimos de Manjirón en dirección noreste.
Sobre Manjirón, que pertenece al ayuntamiento de Puentes Viejas, habría que decir que tiene dos restaurantes (El Aprisco y Saika) no hay mucho consenso en cuanto a su escritura. A veces se lo encuentra uno escrito con jota y otras con ge. Nos hemos decantado por la primera y juanramonesca opción.




Al cruzar el arroyo de los Espinares nos sale al paso el primer banco de sardinas y con presteza lanzamos nuestras cañas. Este comienzo nos hace presagiar que el día va a ser fructífero.




Más adelante, junto a una puerta de alambre que tenemos que atravesar, divisamos un segundo banco de sardinas y es que estamos hechos unos linces, señores.




Nos acercaremos al azud del Tenebroso, una pequeña presa en el río Lozoya que tiene un nombre un tanto inquietante. El paraje en que está ubicado es bastante agreste.


Azud del Tenebroso


A continuación pasamos por encima del muro del embalse de Puentes Viejas y pronto damos vista a Paredes de Buitrago que, pese a no tener casitas de pescadores, resulta ser un pueblo sardinero como pocos. Antes de entrar en el pueblo y a la salida del mismo nos encontramos con bancos de sardinas tan nutridos que no dábamos abasto para tanta pesca. Yo llené hasta arriba el tarro que llevaba y Josete tuvo que vaciar una tartera en la que traía jamón y queso para seguir echando las sardinas que capturábamos.


Llegando a Paredes de Buitrago


A la entrada de Prádena del Rincón vimos las últimas sardinas del día, pero no les hicimos ni caso, dado que ya habíamos hecho buen acopio de ellas. Tras acabar la ruta nos volvimos a Manjirón en coche y nos tomamos la cerveza allí.


En Manjirón


A la ruta se apuntaron dos chicas nuevas que hasta el momento no han vuelto. No piensen por ello los lectores que las tratamos mal. Nosotros no solemos, por lo general, tratar mal a la gente.

Bibliografía
Itinerario nº 8 del libro de rutas La Sierra Norte, editado por la Comunidad de Madrid.