sábado, 13 de enero de 2018

A las Mamblas de Covarrubias (30 de diciembre de 2017)

Son las Mamblas dos montecillos con forma de teta, la Muela (1.372 m.) y el Castillejo (1.347 m.), enclavados en la sierra de Covarrubias (Burgos). Geológicamente pertenecen a la orla mesozoica que rodea la sierra de la Demanda, constituyendo un típico ejemplo de sinclinal colgado. Desde estas dos cumbres se tienen magníficas vistas sobre el alfoz de Lara y la vega del Arlanza.

Hemos echado a andar desde la milenaria villa monumental de Covarrubias (896 m.), que se encuentra en el valle del Arlanza. Fue fundada por el rey visigodo Chindasvinto sobre los restos de un castro romano. En el siglo X se convirtió en capital del primer Infantado de Castilla y por ello se la considera cuna de Castilla. Posee un casco antiguo perfectamente conservado, con casas representativas de la arquitectura castellana más tradicional (planta baja de piedra, soportales, entramado de madera en la fachada y balconada superior. De entre sus monumentos y edificios más valiosos destacan el Torreón de Fernán González, la antigua Colegiata de San Cosme y San Damián, la Casa de Doña Sancha, la Casa del Obispo Peña o la Casa del Boticario.






Ermita de la Virgen de las Mamblas







Ha sido una ruta circular de unos 13 kilómetros, realizada en el sentido de las agujas del relos, en la que hemos subido primero al Castillejo, conocida también por los lugareños como la Mambla de las Piedras Amarillas. Desde esta primera cumbre hemos bajado hasta la ermita de la Virgen de las Mamblas para a continuación ascender a la Muela, el techo del día, una cima calva coronada por un vértice geodésico. Son estas tierras en las que crecen sabinas y quejigos, mientras ciervos y corzos campan a sus anchas y los buitres revolotean en las alturas.





Enlaces
La Muela de las Mamblas (El Correo de Bilbao)

Bibliografía
Montes de Burgos. Txomin Uriarte. Editorial Sua. Ver páginas 314 a 316.

Una subida a la Cruz de Rubens y al Risco Benito desde El Escorial (13 de enero de 2018)

La previsión anunciaba de nuevo nevadas en la sierra y no parecía prudente echarse a la carretera. Pero siempre queda la opción del tren, más segura, y eso fue lo que hicimos, irnos a El Escorial con la RENFE. Más cómodo y no hay que preocuparse de echar al maletero el kit de 18 utensilios que recomienda la DGT llevar en caso de riesgo de nieve y hielo. Hubo muchos que dudaron y no acabaron de decidirse, por lo que la cosa quedó reducida a un ménage à trois, pero sin mari..., que diría Santiago Segura.




En el viaje de ida nada presagia lo que después ocurrirá. Luce aún el sol y las cumbres del Guadarrama se mantienen despejadas. Pero en poco más de una hora tendremos un súbito empeoramiento de tiempo y el panorama cambiará radicalmente.

Desde la estación de El Escorial atravesamos todo el pueblo, dejando a nuestra izquierda el monasterio y haciendo una breve escala en el casco antiguo de San Lorenzo del Escorial para tomar el café y las tostadas en el bar Los Mariscos.




Al salir del bar, constatamos que el cielo se ha ido encapotando. Nos encaminamos hacia la presa del Romeral para tomar el camino del Trampolón, que asciende hacia el puerto de San Juan de Malagón siguiendo más o menos sigue el trazado de un ramal de la Cañada Real Leonesa, una antigua vía pecuaria.




Fuente de Arroyo Santiago


Sobre las once y cuarto de la mañana se escapan los primeros copos de nieve. Al cabo de un breve rato, caen ya copos de buen tamaño. En esta subida al puerto de Malagón cruzamos un par de veces la carretera forestal que se dirige a Peguerinos.








Desde el puerto de Malagón (1.537 m.) nos dirigiremos hacia la Cruz de Rubens (1.595 m.), que nos recuerda que el pintor flamencó residió en Madrid durante varios meses del año 1629 y pintó una vista del monasterio del Escorial desde este lugar. Y es que se halla emplazada en unas rocas que, a modo de mirador, ofrecen unas muy buenas vistas, salvo hoy.


Puerto de Malagón




Cruz de Rubens






Descartamos subir hasta el pico de Abantos (1.753 m.), pues sentimos que ya estamos un poco empapados y algo destemplados. En lugar de ello, nos dirigimos hacia el Risco Benito (1.680 m.), un espolón rocoso que se encuentra algunos metros al sur por debajo del Abantos, en cuya cima hay una caseta de vigilancia de incendios.


Risco Benito


Risco Benito


Bajamos ahora a la fuente del Cervunal (1.655 m.), con pilón o abrevadero, en cuyas inmediaciones nos sentamos a comer rápidamente bajo un pino de buen porte para resguardarnos de las inclemencias.






Reanudamos la marcha, algo ateridos y con las manos entumecidas, para descender por el barranco del Romeral hacia El Escorial de forma muy directa, siguiendo el GR-10. El pinar de Abantos está espectacular envuelto en la nieve. Pronto entramos de nuevo en calor y comenzamos a disfrutar del maravilloso paisaje invernal.






















En aproximadamente hora y tres cuartos bajamos desde la fuente del Cervunal a la estación de tren de El Escorial, pese a hacer alguna corta parada, llegando a esta última a las cinco menos cuarto de la tarde. Tras tomarnos algo en el bar Hippos, cogemos el tren de vuelta a Madrid. Nos hemos evitado así posibles cortes de carretera por la nieve. Somos ya perros viejos y no nos fiamos de las promesas del Gobierno de que todo está preparado para la próxima nevada y de que no volverá a repetirse el caos en la AP-6 a la altura de Villacastín, como en el pasado día de Reyes.








Enlaces
Risco Benito (por Andrés Campos)