sábado, 5 de abril de 2014

Sidrería en Astigarraga y subida al Txindoki (marzo de 2014)

Después de dos años en Zerain y otro en Lesaka volvimos en este a Astigarraga, un lugar que ya nos es familiar.





La excursión del sábado fue al Txindoki, esa montaña de forma piramidal que pertenece a la sierra de Aralar y se divisa desde muchos puntos de Guipúzcoa. Dejamos los coches en el aparcamiento que hay junto a la ermita de Larraitz.






Aparentemente hace buen día. Sin embargo, sopla el viento con fuerza ya aquí abajo, cosa que nos mosquea un tanto.
 
 
 
 


Giramos a la izquierda para dirigirnos al barranco de Muitze. A medida que remontábamos el barranco, el viento soplaba cada vez con más fuerza, especialmente en el punto en el que había que cruzar el arroyo para cambiar de vertiente. Costaba tanto mantenerse en pie cuando venía una racha fuerte de viento que todas las chicas, salvo Alicia, optaron por darse la vuelta.
 
 







A Juanito el viento le llevó las gafas de sol mientras vadeaba el arroyo de Muitze; en la cumbre le arrebató el gorro de la cabeza. También nos dijo que perdió un guante; en esto último ya no sabemos si el viento tuvo que ver.
 
 
 




 



Al aproximarnos al collado de Egurral el paisaje aparece ya totalmente nevado. Se comienzan a divisar otras cumbres de la sierra de Aralar, así como la sierra de Aizkorri un poco más lejos, que nos es familiar de otros años. El viento por aquí arriba ha amainado un poco y es que el barranco de Muitze debe formar una especie de embudo por el que se cuelan todos los vientos que soplan desde las cumbres de Aralar.
En el collado de Egurral se inicia la subida final hasta nuestro objetivo.










Al alcanzar la cumbre del Txindoki o Larrunarri (1.346 m.) nos hacemos las fotos de rigor. Aunque sopla el viento, no lo hace con la violencia que hemos sufrido hace un rato.
 
 

 





Bajamos hacia el otro lado, por la que es la ruta normal de ascensión al Txindoki, que pasa junto a las bordas de Zirigarate. A pesar del viento hace una tarde soleada y estupenda.

 
 
 
 
 
 
 




 
En las campas de Larraitz volvimos a reunirnos todos, dando por concluida la ruta y tomándonos la cervecita en una de las tascas que hay allí.
 
 
 
 
 
 
A continuación van algunas instantáneas tomadas en la sidrería de Iñaki. Nos portamos bastante bien esta vez, no vayan a creer... Habrá quien se sienta decepcionado al ver estas fotos tan light. Le pedimos disculpas.
 
 


 
 



 
A la mañana siguiente nos acercamos algunos al Faro de la Plata, que está junto a Pasajes de San Pedro.