Hasta el embalse de las Anchuricas se acercaron en este puente, en plan low cost total, tres de los nuestros. Se trata de una zona poco frecuentada, de la que les habían dado muy buenas referencias, perteneciente al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, que es el de mayor extensión de toda nuestra península.
La noche del viernes durmieron en las inmediaciones de Miller, un pueblo jienense, más una aldea, que se encuentra a unos 950 metros de altitud y que así escrito suena muy british. Las casas blancas de la aldea aparecen desperdigadas entre bancales, ribazos y huertas. Hay también restos de una almazara. Y más arriba, donde finaliza la carreterita asfaltada, quedan las ruinas de un castillo, alrdedor de las cuales se levantó un cortijo.
El zulo de la primera noche
El sábado dieron comienzo a esta travesía circular, de unos 23 kilómetros, que harían en dos días, pasando a unos 20 minutos junto a los Cortijos del Castillo.
Cortijos del Castillo (Miller)
En algunos tramos el sendero prácticamente desaparece, viéndose obligados, al no estar Seche, a guiarse siguiendo un track para GPS.
Pronto llegan a un collado desde el que ya se ve el embalse de las Anchuricas, en el que se remansan las aguas del río Segura. Más al fondo se levanta el Puntal de la Misa (1.796 m.).
Embalse de Anchuricas y Puntal de la Misa
Continúan la marcha en dirección a
La Toba, por una acrobática vereda con vistas excepcionales.
Desde estos riscos calizos se contemplan a placer las aguas azuladas del
embalse de las Anchuricas, rodeado de pinares, que queda unos 400 o 500 metros por debajo. Se respira ambiente de montaña, con presencia del buitre leonado y el águila real.
Un mirador
Aguas de color azul turquesa
Al final de esta primera etapa llegan a
La Toba (980 m.), una aldea enclavada en un paraje de exuberante vegetación, que en esta estación presenta un sorprendente verdor. En las proximidades de la aldea se encuentra el nacimiento de La Toba, donde surge un cortísimo curso de agua que pronto aporta sus aguas al Segura.
Pasan esta noche del sábado en un área de acampada a poco más de un kilómetro de
La Toba.
Exuberante verdor
Área recreativa de La Toba
El domingo inician el retorno a
Miller, siguiendo una derivación del sendero de gran recorrido
Bosques del Sur (GR-247), que coincide con el PR-A 128.
Embalse de Anchuricas
El domingo por la tarde dan por terminada esta travesía, desplazándose en coche desde
Miller a
Góntar, que está tan solo a cinco kilómetros, para pasar la noche en el
Cortijo del Álamo, un lugar que les habían recomendado.
Cortijo del Álamo
Una de las casas del Cortijo del Álamo
Atardecer con vino
Amanecer en el Cortijo del Álamo
El lunes por la mañana suben a un cerro a unos dos kilómetros del cortijo para contemplar desde allí el curso de los ríos Segura y Zumeta, que unen sus aguas en el paraje de Las Juntas.
¿Quién manejaría el mapa en ausencia de Seche?
Bajando del cerro hacia el cortijo del Álamo
Cortijo de Rivelte, próximo al del Álamo
De nuevo en el cortijo del Álamo