jueves, 31 de julio de 2014

La senda ecológica de Canencia (17 de mayo de 2014)

Según la web de Sierra Norte esta senda que discurre por la Sierra de la Morcuera es una circular de 7 kilómetros y 180 metros de desnivel que parte del Centro de Educación Ambiental El Hornillo, próximo al puerto de Canencia y pasa al pie de la chorrera de Mojonavalle. Nos permite ver gran cantidad de árboles y arbustos que allí crecen, como abedules, tejos, acebos, brezos, pinos, robles e incluso abetos de Douglas.


Una curiosa fuente que hay en el mismísimo puerto de Canencia


En el Centro de Educación Ambiental El Hornillo


Comienzo de la senda ecológica


Señalización de la Chorrera de Mojonavalle




Enlaces

miércoles, 30 de julio de 2014

De Buitrago a Gandullas (12 y 13 de julio de 2014)

Al lector puede parecerle que a esta crónica le falta algo. Va ilustrada con imágenes, como debe ser en una buena crónica, pero en ellas no aparece ningún participante en la ruta y por tanto el lector no reconocerá cara alguna que le sea familiar. Para colmo el cronista no estuvo en la ruta de marras y lo que va a contar se apoya en buena medida en conjeturas.

Un dato que el cronista sí conoce es quién está detrás de la ruta, es decir, quién la propuso. Es alguien de una amplia trayectoria dentro de este grupo, que lleva ya muchos años dando el callo y dejándose la piel por él, alguien a quien le apasiona la sintonía que suena a continuación:




Identificado quién estaba detrás de la ruta, el lector pensará entonces que la realizó en solitario, al no salir absolutamente nadie en las fotos. Pero el cronista les dirá que no, que el protagonista hizo la ruta acompañado al menos de otra persona porque mandó al cronista las fotos que la ilustran y en el pie de foto de dos de ellas hablaba en plural. En concreto, en una decía que "nos encontramos con el palacete de la Casa del Bosque" y en otra que "nos encontramos con una vaca en el camino de vuelta". El cronista se va a mojar y va a apostar a que fueron solo dos quienes hicieron la ruta, el protagonista y alguien que vive a unas pocas calles de él. ¿Bingo? Pues sí, también van a veces a las salas de bingo, como los jubiletas.


La villa de Buitrago abrazada por el río Lozoya


 Unos simpáticos pajarillos


Nuestros dos protagonistas, si aceptamos la hipótesis formulada, se echaron a andar desde Buitrago y se encontraron con las ruinas de la Casa del Bosque, construida entre 1596 y 1601 por la familia de los Mendoza, en concreto por un nieto del ilustre Marqués de Santillana.


Ruinas de la Casa del Bosque


Embalse de Puentes Viejas


Nuestros dos protagonistas dejaron atrás el embalse de Puentes Viejas y llegaron al pequeño pueblo de Gandullas, por cuyas calles divagaron un rato en busca de una buena instantánea.


Nido de cigüeñas en Gandullas


Casa de gnomos en Gandullas


Nuestros dos protagonistas comenzaron a desandar lo andado y a poco se toparon con una vaca a la que supongo mansa, pese a su imponente aspecto.


Parece pronta a embestir


Asistieron al espectáculo de la luna llena en plena noche de verano, tan imponente como la vaca anterior, lo que me hace suponer que vivaquearon en el camino y se volvieron a Madrid al día siguiente que era domingo.


Imponente luna llena


Enlaces
De Gandullas a Buitrago (ruta nº 68 de Excursiones y Senderismo, con algunos datos sobre la Casa del Bosque)

martes, 29 de julio de 2014

La Integral de la Pedriza (20 de julio de 2014)

Se han convertido en el trío más activo del verano. Se han ganado el título a pulso. De nuevo los tenemos en acción, esta vez realizando la Integral de la Pedriza, una gran clásica de nuestra sierra, pero exigente, equivalente a la etapa del Tourmalet en el Tour de Francia. La efectuaron en sentido contrario a las agujas del reloj. 


Entre el Yelmo y el collado de la Dehesilla


Pasado el collado de la Dehesilla


Un poco más allá


Una de tantas rocas con buenas vistas


La Pared de Santillana


Otra mole rocosa más


Una subida bien señalizada


En la Cuerda de la Milanera


Peña Sirio recibiendo la luz del atardecer


Para completar las imágenes de la ruta va una recopilación de la fauna avistada. En primer lugar, varias fotos de cabras, nada extraño en la Pedriza, pues lo difícil sería no verlas. Hay también una simpática foto de un zorro y esto sí que no es nada habitual. Es bien conocido por todos que los zorros son la mar de esquivos.






lunes, 28 de julio de 2014

La Cuerda Larga (27 de julio de 2014)

Tres eran tres, como en el Bueno, el Feo y el Malo de Sergio Leone, tres eran tres, pero no voy a ser yo quien diga qué papel hacía cada uno de ellos en este filme, que a mí nadie me ha dado vela en este entierro y no me quiero meter en líos. Ya es suficiente atrevimiento meterme a hacer de cronista de una ruta en la que no tomé parte, creo yo. A ver cómo salgo airoso del envite...

Tres eran tres y, a pesar de la calorina, le echaron pelotas y acometieron esta ruta veraniega, una auténtica clásica de nuestra sierra. Una ruta en verdad exigente, pero poqueja cosa para estos tres rudos vaqueros, acostumbrados a batirse en mil y un duelos en los salones del Lejano Oeste.

Tres eran tres, aunque en principio iban a ser dos, pero consiguieron repescar al tercero casi in extremis. La idea inicial era realizar la ruta en dos días, vivaqueando por el camino, pero.... me da la sensación, y puedo estar equivocado, de que al final dejaron la ruta para el domingo y la hicieron de tirón, sustituyendo lo que iba a ser un vivaqueo por una siestorra morrocotuda. No tengo una bola de cristal, ni menos poderes paranormales. Me baso simplemente en las fotos que me han llegado por medio de un contacto que tengo dentro del grupo. Lo que en la jerga de los espías se conoce como un topo.

Tres eran tres, más listos que Lepe, y planificaron la ruta de la manera que voy a explicarles a continuación. Dos de ellos salieron de Madrid en una Berlingo, tras un desayuno bastante pobretón, y recogieron al tercero en un pueblo situado en el kilómetro cuarenta y tantos de la carretera de Burgos, junto a un pequeño torreón que hay allí. Fueron hasta el puerto de la Morcuera y dejaron el buga allí, haciendo por tanto la ruta de este a oeste, es decir, en la misma dirección que el astro rey. Y es que nuestros tres magníficos tenían que ir a la conquista del Lejano Oeste. Era lo suyo, ¿no?
Tras terminar la ruta en el puerto de Navacerrada, tomaron el autobús del Parque Nacional de Guadarrama, que lleva funcionando apenas unos meses, para retornar al punto en que habían dejado la furgo. ¿Adivinan quién de los tres llevaba copia de los horarios del autobús? ¡Bingo!


Subida al cordal desde el puerto de la Morcuera


Tres eran tres y echaron a andar desde la Morcuera, uno en pantalones largos, otro con pantalón corto y el tercero no lo sé, pues es el que hizo las fotos con su móvil y no se le ven las piernas en ninguna. Pero me juego el pellejo a que iba también de corto.


Los tres interfectos, uno dando la cara y los otros dos de espaldas


Tres eran tres y no subieron a la Najarra para no sudar en exceso, dejándola a su izquierda, me imagino. Aquí hay que echarle mucha imaginación, como De Guindos cuando nos presenta los datos macroeconómicos de la economía española.


Una manada de machos cabríos


Tres eran tres y en esta arriesgada travesía tuvieron que hacer frente en varias ocasiones a las manadas de machos cabríos salvajes, que pueblan estas montañas. Pero esto no arredra a nuestros tres valientes, acostumbrados como están a enfrentarse a los fieros comanches y a los famélicos coyotes del desierto.


En Cabeza de Hierro Mayor, con la mirada confiada

Tres eran tres y los tres alcanzaron la cumbre de Cabeza de Hierro Mayor, midiendo la altitud y controlando exactamente los tiempos con la ayuda del reloj de pulsera. Nuestra sierra, que los tres conocen como la palma de su mano, no tiene secretos para nuestros tres valientes.


Vista de Cotos y Peñalara


Un selfie como la Catedral de Burgos


Tres eran tres y en menos que canta un gallo pasaron de la Cabeza de Hierro Mayor a la Menor. Definitivamente nuestros tres valientes planean sobre las montañas como las mismísimas águilas.


Uno de los tres magníficos echándose una siestorra en la Cabeza de Hierro Menor


Otro de los tres magníficos pillado también in fraganti en el mismo punto que el anterior


Tres eran tres y, después de una más que merecida siesta, haciendo bueno el mito del descanso del guerrero, continuaron la travesía hacia Valdemartín y la Bola para bajar de ahí al puerto de Navacerrada.


En dirección a la Bola del Mundo


Y aquí concluyó la aventura de nuestros tres valientes. Uno de ellos dijo al final, tras un buen trago de bourbon, con aire de tipo duro y guiñándole un ojo a la cámara: "¡Vaya mariconada de ruta!". Y luego escribiría en su diario: "Gracias a las nubes y a la ligera brisa tuvimos una ruta de lo más agradable".
Añadir también que las fotos de la ruta fueron hechas con el móvil de uno de los tres magníficos, que llevaba atado a su cinto junto a su revólver Colt 45.
Y por último, no sé si he dicho que fueron tres los protagonistas de esta ruta. Me gustaría hacerles justicia, como ellos se merecen. Si en algo me he apartado de la verdad, espero que me perdonen. La intención que me movía era buena.

miércoles, 2 de julio de 2014

Una circular desde Cotos, subiendo a la Peña Citores (28 de junio de 2014)

Nos propusimos en este arranque del verano hacer una circular desde Cotos, ascendiendo a la Peña Citores. Un perfil un tanto inusual tenía la ruta de hoy: se comenzaba en descenso, a continuación se ascendía, salvando unos 600 m. de desnivel y para finalizar se volvía a bajar. Una etapa rompepiernas, digna de todo un Tour de Francia, que serviría a Maite de entrenamiento para su puesta a punto de cara al Tour del Mont Blanc. Ahí es ná.

El día resultó ser muy agradable en lo meteorológico (y también en lo otro). Todavía no ha empezado a apretar el calor en serio. Y además la zona es ya, de por sí, relativamente fresca. Por si fuera poco, algunas nubecillas altas impidieron que el sol diera de plano y nos castigara.

Al llegar al aparcamiento de Cotos, nos lo encontramos casi lleno hasta el punto de que nos costó un poco encontrar un hueco en el que dejar el coche. Esto antes solo pasaba en invierno, durante la temporada de esquí. Sospechamos que algo puede tener que ver con esta avalancha de coches la reciente declaración del Parque Nacional de Guadarrama. A nosotros esto del Parque Nacional del Guadarrama ni nos va ni nos viene. Es más, si me apuran, nos la refanfinfla. Ya conocíamos la sierra de mucho tiempo atrás.




Comenzamos a descender por el Camino Viejo del Paular, balizado con las marcas blancas y rojas del GR-10.1. Por este antiguo camino, que antaño unía la ciudad de Segovia con la cartuja del Paular, perderemos una altura de casi 300 metros.








Al cabo de un rato empalmamos con la pista forestal de las Siete Revueltas a La Granja, que tomamos a mano izquierda. Por esta pista, que alterna los tramos de falso llano con algunas subidas y bajadas, caminaremos casi 5 km. Maite da muestras evidentes de que su puesta a punto para el Mont Blanc va viento en popa.




La vegetación que encontramos muestra cómo estas vaguadas que se descuelgan desde el Peñalara mantienen la humedad y el frescor. Aunque los pinos silvestres dominen el paisaje, surgen alternativamente los temblones, los serbales, los acebos, los avellanos y probablemente otras especies que al cronista se le escapan ahora mismo sobre un suelo poblado de helechos.


Atención al tejo


Tras dejar a nuestra izquierda la fuente de la Peseta, hacemos un poco más adelante el típico alto en el camino. ¿Reponer fuerzas o simple rutina?




Al fondo de una vaguada llegamos al semiescondido puente que salva el arroyo de Valdeclemente. Hay también una pequeña alberca repleta de agua. Estamos en el punto elegido para dejar la pista y comenzar la subida del día. No hay sendero, ni hitos, ni nada que se le parezca. Se trata simplemente de tirar para arriba remontando al tuntún la vaguada. Al menos el terreno, aunque algo empinado, se mantiene bastante despejado de vegetación y resulta cómodo para el avance.




Tras algunos titubeos, desechamos la idea de buscar la fuente del Intendente, de la que Manuel Rincón dice que sus aguas parecen ser de las más frías de la sierra, y alcanzamos una pista alta por la que torcemos a la derecha hasta alcanzar el cordal oeste de la Peña Citores. Un alto, que podría tratarse del señalado como Mirador del Cancho en el mapa, nos depara unas magníficas vistas de los Siete Picos, el Montón de Trigo, la Camorca y la Mujer Muerta.




Un poco más arriba, pese a tener ya a la vista la Peña Citores, pararemos a comer junto a la pequeña caseta forestal que corona un peñasco. Hace un poquillo de fresco, lo justo para ponerse la chaqueta cortavientos y estar bien a gusto.






Tras un reparador descanso proseguimos la ruta. Calculamos que en hora y media o menos estaremos de vuelta en Cotos. Nos queda tan solo alcanzar la Peña Citores, en la que se conservan restos de trincheras, pasar por la fuente de los Pájaros, junto a la que se arremolina una manada de vacas, y hacer la bajada final por la Senda del Batallón Alpino.








Bibliografía
Ver ruta nº 41 del libro Andar por la Sierra de Guadarrama, de Manuel Rincón.

Internet
Peña Citores por Andrés Campos