sábado, 14 de marzo de 2015

En el Tepuy Roraima (Nochebuena de 2014)

Hemos recibido una crónica de nuestro compañero Adolfo, el mítico Agente BS7035, que nos hace un reporte de una fantástica aventura que vivió en el Tepuy Roraima las pasadas navidades. Le paso a él la palabra.

Las pasadas navidades tuve la oportunidad de viajar con un grupo de amigos al Tepuy Roraima (o Monte Roraima), que está al sur de Venezuela, en el Parque Nacional Canaima. La nochebuena acampamos en su cima.




Tepuy es una palabra de origen indígena (de la etnia Pemón), que significa montaña. Otros la traducen como morada de los Dioses
Roraima es otra palabra de origen Pemón, que algunos traducen como madre de todas las aguas, debido a la gran cantidad de agua que corre por su cima y forma cascadas que se despeñan al vacío.
 
Los tepuyes son una especie de mesetas, con paredes verticales de gran altura y cimas prácticamente planas. Geológicamente son formaciones que se cuentan entre las más antiguas del planeta, cuyo origen se calcula tuvo lugar hace más de 2.000 millones de años.




La aventura navideña empezó con un viaje de más de 1.200 kms. en coche desde Caracas hasta la población de Paraitepuy, cerca de la frontera con Brasil. Desde allí comenzaría la caminata de más de 100 kms., que hicimos en tres días de ascenso para llegar a la cima, incluyendo dos acampadas y el cruce de dos ríos.


Esto podría ser nuestra Pedriza
 
 
 La Fosa
 
 
El paso de las Lágrimas
 
 
Tepuy Kukenán
 
 
Luego acampamos durante tres días en la cima, recorriendo y conociendo parte de los 31 kms. cuadrados de superficie que tiene la misma. Su altura máxima es el punto llamado Maverick, a 2.810 msnm. ¡¡El paisaje en la cima parece de otro mundo!! De hecho la flora y la fauna allí presentes son endémicas, es decir, exclusivas del lugar, y no se encuentran en ninguna otra parte del mundo.


Punto Triple, hito que marca la frontera entre Brasil, Guyana y Venezuela
(algo así como nuestro Pico Tres Provincias o la Mesa de los Tres Reyes)
 
 
Lugar de acampada
 
 
 Cruzando el río Kukenán en una curiara (barca de los indígenas)
 
 
El Jacuzzi
 

Posteriormente regresamos a Paraitepuy, descendiendo durante dos días otros 100 kms. Pasamos en coche hasta Brasil, en una breve incursión para comer al otro lado de la frontera y emprendimos luego el regreso a Caracas. Otros 1.200 kms. de carretera, que hicimos en dos días, con sus respectivos descansos.
 
 
 

He narrado brevemente un recorrido de ocho días, con sus ocho noches, mucha lluvia, sol, frío, calor, agua, agua y más agua, tanto en el paisaje como en mis botas.

¡Saludos! ¡Y marchemos por la Senda de la Gloria! ¡¡Aunque haya que cruzar fronteras!!
 
Esta emotiva crónica demuestra que la conexión Caracas-Madrid no es ninguna quimera.

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