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martes, 29 de diciembre de 2020

El Sabinar de Lozoya y el Cerro de la Cruz (12 de febrero de 2005)

Esta fue una de las primeras veces que salí con Sendas, creo que la segunda. 

En los días anteriores había nevado con fuerza en la sierra y ello nos permitió disfrutar de la nieve en el Cerro de la Cruz (1.514 m.), pese a su modesta altura.

Han pasado los años, pero aún recuerdo el jolgorio que despertó en algunos cla nieve caída. Stefan, el alemán, nos enseñó una curiosa técnica para formar grandes bolas de nieve y hacerlas rodar. Roberto, el gaditano que fundó el grupo de Yahoo, disfrutaba de la faena como un enano.

Se ve más jóvenes a los que siguen con nosotros después de tantos años. Es cosa lógica. El paso del tiempo es inexorable.


Peñalara


Altos del Hontanar


Embalse de Pinilla


Sabinar de Lozoya


Monte del Chaparral


Embalse de Riosequillo


Alto de la Cruz




Alto de los Espinosos


Alto de los Espinosos

lunes, 18 de junio de 2018

Del área recreativa de El Mirador a la Peña Morena y los picos de Peñacabra y del Nevero (16 de junio de 2018)

El área recreativa de El Mirador, desde donde vamos a iniciar esta ruta, se encuentra a la altura del km. 9,5 de la carretera que asciende desde Lozoya al puerto de Navafría. 
Hoy somos solo dos. Uno de nosotros, el que suscribe esta crónica, se ha dejado las botas en casa (afortunadamente, su compañero va a poder dejarle unas de repuesto que lleva en el maletero del coche). El otro lleva varios meses sin salir a andar al monte, aquejado de ciática. Los presagios, por tanto, no pueden ser más negros.





El Mirador dispone de todo lo necesario para pasar el día, mesas, bancos y una fuente, junto a la cual hay un panel informativo que da cuenta de dos paseos que parten de aquí: uno se dirige al área recreativa de Las Lagunillas y el puerto de Navafría; el otro, a la Peña del Cuervo.





Al haber prescindido del café, son solo las nueve y media de la mañana cuando nos ponemos en marcha. 
Comenzamos a andar campo a través hasta salir a un camino que discurre un poco por debajo de donde nos encontramos y que discurre por la ladera oriental de la Peña Morena. Este camino encierra un tesoro botánico, un conjunto de siete árboles singulares, todos ellos coníferas, que pertecieron al vivero de la Cebadilla y fueron plantados por ingenieros forestales a finales del siglo XIX: tres abetos de Douglas o pinos de Oregón (pseudotsuga menzíesii), dos abetos rojos (picea abies), un ciprés de Lawson (chamaecyparis lawsoniana) y un pino de Lord Weymouth (pinus strobus).














A partir de aquí subiremos a la Peña Morena (1.832 m.), una cumbre secundaria desgajada del cordal principal, y de ahí nos dirigiremos a los Hoyos de Pinilla, dos pequeñas lagunas de origen glaciar, que avanzado el verano suelen llegar a secarse prácticamente del todo.









El pacto entre Donald y Kim


















Hoyos de Pinilla





A continuación, ascenderemos al cordal de los Montes Carpetanos, haciendo cumbre en los picos de Peñacabra (2.169 m.) y El Nevero (2.209 m.), el primero de ellos bastante más solitario que el segundo.









Peñacabra






El Nevero






Hoyos de Pinilla


A la bajada, pasaremos junto a la Peña del Cuervo y llegaremos casi hasta el área recreativa de Las Lagunillas, dando por finalizada la ruta en torno a las cinco menos veinte de la tarde.












Peña del Cuervo









Peña del Cuervo



El Mirador





A la noche toca Zebda, un grupo francoargelino que viene de Toulouse, la capital del exilio republicano español. Con este concierto en Lavapiés se clausura el festival Noches de Ramadán de este año.





jueves, 22 de marzo de 2018

De Lozoya al Cerro de la Cruz y el Rebollo de la Maleza (18 de marzo de 2018)

En este último domingo de primavera hemos hecho una ruta circular con inicio en Lozoya (1.114 m.), que primeramente nos ha llevado a ascender hasta el Cerro de la Cruz para luego, tras la comida, buscar un roble centenario de enormes proporciones, que crece en las inmediaciones del arroyo de la Mata del Tirón.

Al salir del pueblo, tomamos el camino que discurre junto a la orilla del embalse de Pinilla. Un poco más adelante salimos al asfalto de la carretera M-604 para caminar por ella apenas cien metros. 






Pronto damos con una difusa trocha que asciende en dirección al monte El Chaparral (1.413 m.). Por la ladera de solana se extiende un bosque de sabinas, que es toda una rareza, no solo en el Valle del Lozoya, sino en el conjunto de nuestra sierra. 








A medida que ganamos altura, pisamos las primeras nieves del día y comprobamos cómo las sabinas comienzan a alternarse con las encinas. Superada una primera cumbre, la pendiente se suaviza un poco. Torcemos ligeramente a la derecha, siguiendo el cercado de piedra que separa los términos municipales de Lozoya y de Gargantilla, para en poco más de diez minutos alcanzar el vértice geodésico que hay en la cumbre del Cerro de la Cruz (1.514 m.).










Nos dirigimos ahora en dirección norte, rebasando primero el Alto de los Espinosos y descendiendo después hasta un collado, a unos 1.320 m. de altura, que es cruzado por la pista que va de Lozoya a Navarredonda.








Tiraremos de frente, ganando altura entre los robles y los pinos. El cercado de piedra que tenemos a nuestra derecha nos sirve de referencia. En algo más de una hora salimos a una pista de tierra que está completamente cubierta por la nieve. Nos sentamos a comer a un lado de la pista, sobre un talud despejado de nieve.






Descendemos por la pista tras reanudar la marcha. A la altura del arroyo de la Mata del Tirón abandonamos la pista para buscar un roble centenario que crece en medio del pinar, el conocido como Rebollo de la Maleza.














Una primera intentona resulta fallida. El viejo roble nos es esquivo. Veo que Juanito lleva en la redecilla de su mochila un mapa y desabrocho las correas para consultarlo. Se trata de un mapa de Copenhague que poca ayuda puede prestarnos. Nuestra insistencia nos lleva después de un buen rato a dar finalmente con el Rebollo de la Maleza, un vetusto roble, de múltiples brazos y más de 200 años de vida, que emerge de entre un mar de pinos.




Al finalizar la ruta y hacer balance, resulta que hemos caminado unos 20 kilómetros, con aproximadamente 1.000 metros de desnivel. Entramos a tomar algo en el bar El Valle del Lozoya, donde nos ponen unos pinchos de tortilla de patatas que están muy ricos y que habrá que repetir en un futuro.