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viernes, 19 de marzo de 2021

De la Hiruela al pico del Porrejón (14 de marzo de 2021)

La Hiruela (1.257 m.) hace casi frontera con Guadalajara. Tres kilómetros separan a esta localidad madrileña del Cardoso, que está ya en Guadalajara. Entre ambos pueblos fluyen las aguas del ferlosiano Jarama.

Desde La Hiruela, un grupo de senderistas ascendieron al pico del Porrejón (1.827 m.). El terreno es pizarroso. El pino de repoblación y la jara dan verdor a estas soledades. Las suaves temperaturas permitieron a los senderistas disfrutar de un momento de siesta tras la comida. Corrió el vino, creo.







viernes, 14 de diciembre de 2018

Una circular desde La Hiruela, con subida al Porrejón (8 de diciembre de 2018)

Hoy, en pleno puente, algunos nos hemos acercado hasta La Hiruela (1.257 m.), un pueblo que se halla en el último confín del territorio madrileño, para hacer desde allí una ruta circular de 18 kilómetros y 900 metros de desnivel.


La Hiruela


Saldremos del pueblo por la Senda de las Carboneras, que abandonaremos campo a través para cruzar el arroyo de los Asperones y dar con un nuevo sendero. Más adelante vadearemos el arroyo de las Huelgas, cruzaremos también del arroyo del Pajar y ascenderemos por cortafuegos hasta el collado de Mingo Serrano (1.308 m.), saliendo a una pista ancha de tierra.








Reconstrucción de una carbonera












Continuaremos por esta pista, despreciando un desvío a mano izquierda y haciendo una breve parada para un picoteo en un altozano con buenas vistas. En este tramo de subida hacia el collado de las Palomas apretaremos el paso, especialmente George, que apretaba más que los CDR en Cataluña. Hubo incluso alguno al que se le cargaron los gemelos con el fuerte ritmo imprimido.






A partir del collado de las Palomas (1.647 m.), donde hay algunos puestos de caza construidos con lajas de pizarra, tomaremos la senda, marcada con hitos, que asciende por el cordal en dirección noroeste (GR-88, señalizado con marcas de pintura blanca y roja). Superaremos un primer resalte rocoso, la Peña Hierro (1.743 m.), y finalmente alcanzaremos la cumbre del Porrejón (1.827 m.), coronada por un vértice geodésico.


Collado de las Palomas


Peña Hierro


Porrejón




Porrejón






Bajaremos ligeramente para quitarnos algo de viento y sentarnos a comer. Creo que hasta aquí llevábamos andados unos 13 kilómetros, que no está nada mal. Aunque vamos bien de tiempo, no queremos confiarnos y pronto reanudamos la marcha para afrontar el último tramo de esta ruta. Nos espera un descenso muy bonito hasta La Hiruela, siguiendo las marcas del GR-88. Superamos algunos cuchillares formados por rocas pizarrosas, desembocamos en el Collado Salinero (1.575 m.) y torcemos a la derecha para flanquear el Cerro Salinero (1.661 m.). Dejamos atrás el Collado Llera (1.506 m.) y rodeamos el Cerro El Morro (1.536 m.) para girar bruscamente a la izquierda y completar la bajada final. A la entrada de La Hiruela, nos sorprende un peral de gran porte, que sería el ejemplar de mayor tamaño de esta especie que hay en la comunidad de Madrid, según reza un letrero.






Collado Salinero






La Hiruela y El Cardoso


La Hiruela




Dicen que es el peral más grande de la comunidad de Madrid


La Hiruela

martes, 18 de octubre de 2011

Ascensión al Porrejón desde La Hiruela (16 de octubre de 2011)


La Hiruela (1.257 m.), junto con La Puebla de la Sierra, son los pueblos más aislados de la Comunidad de Madrid. Quizás por ello también, se integran tan bien en su entorno natural.

A la salida de La Hiruela nos metimos por donde no era

El paisaje que rodea La Hiruela, a pesar de pertenecer a la Comunidad de Madrid, parece inscribirse en la vertiente de Guadalajara de la Sierra de Ayllón.
El topónimo de La Hiruela deriva, según algunos, del término "hijuela", que el diccionario de la RAE define, en su sexta acepción de la forma siguiente: camino o vereda que atraviesa desde el camino real o principal a los pueblos u otros sitios algo desviados de él. Ello aludiría a la posición del pueblo, situado entre la Cañada Real y el cordel de Montejo. No deja, no obstante, de ser una teoría cuya veracidad queda en el aire.
En los huertos, actualmente con aspecto de abandono, que se extienden por los alrededores del pueblo podemos encontrar cerezos y nogales.

En sus proximidades se conserva un estupendo ejemplo de dehesa boyal, que si no me equivoco, eran zonas de monte de uso comunal, utilizadas para pasto de los animales de labor y para la saca controlada de madera, en este caso de roble, que se consumía en la fabricación de carbón vegetal.

Entramos en la dehesa boyal de La Hiruela

La dehesa como ecosistema es un buen ejemplo de eso que ahora llamamos economía sostenible y de la cual han sobrevivido a la vorágine urbanizadora muchos ejemplos por todo el piedemonte serrano.
La peculiaridad de esta es que el árbol principal que la conforma es el roble, principalmente el melojo, aunque al parecer también hay alguna presencia de roble albar.

Enormes melojos de gruesos troncos

Además de recorrer la Dehesa, siguiendo la recién denominada "Senda de las Carboneras", pretendíamos también la ascensión al Pico Porrejón.
Y en esto que llegamos junto a la reconstrucción de una carbonera.

Josete junto a la carbonera

El carboneo se practicó en La Hiruela hasta los años 60. Las carboneras se construían en primavera, apilando leña de roble y brezo, alrededor de un eje central, llamado cruz, formado por un par de estacas de madera, y se cubrían primero con restos vegetales y luego con tierra. A esta montaña se la llamaba horno o carbonera y se tardaba de 15 a 20 días en construirla. Se encendían por un respiradero a modo de chimenea, abierto en la parte superior, denominado boca. Una vez prendidas, había que vigilar la combustión, que podía durar varios días, de manera permanente, abriendo unos tiros o respiraderos y cerrando otros. De esta forma se aseguraba la combustión homogénea e incompleta de la madera, dando lugar al carbón vegetal.
El carbón era transportado a lomos de mulas hasta Buitrago, donde se vendía. Era un trayecto largo, de 25 km., que atravesaba el puerto de La Hiruela y discurría por sendas.
No encontramos, bueno, más bien no supimos encontrar ejemplares de roble albar, pero sí abundantes melojos de considerable porte. En esta parte de la Dehesa encontramos también un casi bosquete de arce de Montpellier, destacando por el otoñal color rojizo de sus hojas.

Hojas de melojo

El melojar en regeneración y delante ejemplares de arce de Montpellier en estado otoñal

La pista que va rodeando el monte se termina, aunque la senda marcada continúa por el bosque dando un giro por la derecha. Sin embargo nosotros continuamos de frente por un sendita, con la intención de acortar por el robledal, en dirección al Collado de Mingo Pérez (1.355 m.), para continuar después por el cordal, en dirección al Collado Salinero y el Porrejón.

En el bosque aparecieron unos duendes
Caminar por el bosque es un placer, aunque la densidad del brezal poco a poco va haciendo más incómoda la marcha, hasta que salimos del bosque más o menos a la altura del collado. Desde aquí ya observamos todo el paisaje circundante y el camino que nos queda.

Momento "fruta" en el Collado de Mingo Pérez

Los Señores Marqueses alcanzan en ese momento la cima del Porrejón (nos llevan una buena ventaja). Continuamos por la senda, ya fuera del bosque. Aquí dominan la jara estepa, el brezo y la brecina, quizás por ser plantas más adaptadas a la relativa mayor humedad de esta zona frente a otras de la cercana Sierra de Guadarrama, donde el monte en esta altura está dominado por el enebro y el piorno. También encontramos abundante codeso, planta esta que apenas aparece más hacia el sur.
El sendero rodea el cerro El Morro (1.525 m.), para enlazar enseguida con el GR-88 que viene directamente de La Hiruela. Continuamos por la ladera, dejando a la derecha otra cima, el Cerro Salinero (1.662 m.), hasta alcanzar el Collado Salinero (1.570 m.). Desde aquí se observa hacia la izquierda y por debajo del límite de la replantación de pino silvestre, una abundante presencia de serbal de los cazadores, casi formando bosque. En ellos se nota también el color otoñal que van tomando sus hojas, aunque en algunos de ellos parece apreciarse la sequedad, y es que llevamos mes y medio de sequía. También la jara parece afectada, presentando sus hojas un aspecto decaído.
Desde el Collado Salinero, no hay más que subir por la senda marcada, siguiendo el cordal divisorio, hasta la cima del Porrejón (1.827 m.). Pasamos un poco de refilón por el borde del pinar. Lo entretenido de esta parte está en las formaciones rocosas que afloran como cuchillos, características de las sierras de La Puebla (o del Rincón) y de Ayllón. Es el aspecto típico aquí de las cuarcitas y esquistos, y claramente diferenciado del gneis y el granito dominante en Guadarrama.

Caminando entre los brezos
Ascendiendo al Porrejón

Otra diferencia destacable es la casi total ausencia aquí de otra especie, el homo senderista, tan común por lugares como Navacerrada o Cercedilla.

Todo el paisaje para las cabras

Alcanzamos la cima, nos reunimos con Los Marqueses, y nos abandonamos al relajado placer de la comida, la conversación, la siesta y la observación…

Josete llegando a la cumbre

Vista desde la cumbre hacia el collado Salinero

Vista desde la cumbre hacia La Tornera

Junto al vértice cimero

Josete se apunta al cambio global

Fotógrafo fotografiado

Les invito a que se fijen ustedes en la vegetación que habita estos altos lugares, fríos y secos (la lluvia cae en abundancia pero enseguida huye ladera abajo), diminuta y de aspecto diferente a la habitual.

Erizo de la sierra le llaman

Reposando la comida

Tuvimos visita
Y por fín no queda más remedio que iniciar el descenso, que hacemos por el mismo camino, hasta alcanzar el GR-88 y siguiendo por él descendemos hasta la Hiruela, disfrutando en todo momento de la estampa tan serrana que nos ofrecen, frente a nosotros, el pico Santuy y El Cerrón, con los pueblos de El Cardoso y La Hiruela, a sus pies. Y más hacia el noreste, el reducido caserío de El Bocígano.

Formaciones "esquistosas" típicas de estas sierras

Rocas como cuchillos


Guadarramistas en su salsa

Las sombras nos persiguen


El Porrejón, al fondo

Picos Santuy y Cerrón más al fondo, debajo El Cardoso de la Sierra (Guadalajara) y La Hiruela (Madrid)

Lo que antaño hubiera sido una banda de bandoleros hoy en día es una panda de senderistas

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