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domingo, 14 de noviembre de 2021

Retiendas, el monasterio de Bonaval y la Hoz del Jarama (13 de noviembre de 2021)

En un luminoso y templado día otoñal nos acercamos hasta la sierra de Ayllón e hicimos una visita guiada por lo que queda del monasterio cisterciense de Bonaval.

Tras un café en Humanes, continuamos en coche hasta Retiendas, dejamos el pueblo atrás y aparcamos los vehículos en el aparcamiento que han habilitado para los que quieren visitar Bonaval, a escasos metros del puente sobre el río Jarama. Desde aquí hay que caminar casi kilómetro y medio para llegar al monasterio.

El monasterio de Santa María de Bonaval pertenecía a la Orden del Císter, los conocidos como monjes blancos, y fue fundado en la segunda mitad del siglo XII por un grupo de monjes procedentes del monasterio de Balbuena (Valladolid). Se suele tomar el año de 1164 como el de su fundación. Once años después, en 1175, el rey castellano Alfonso VIII les confirmó la propiedad del monasterio y de las tierras circundantes. 

Se cree que el monasterio fue construido en gran parte con piedra procedente de las canteras de Tamajón. Para asegurar su subsistencia los monjes cultivaban la tierra y tenían junto al monasterio un establo en el que guardar los animales y un molino de tracción animal para moler el cereal. Además, explotaban los bosques y pastos que había en sus terrenos para obtener madera, carbón y alimento para el ganado. Disponían de agua abundante (por detrás corre el arroyo de Retiendas, que desemboca a escasos 300 metros en el río Jarama).

El edificio fue abandonado por los últimos monjes tras la invasión francesa y la guerra de independencia, teniendo después otros propietarios. Ya entrado el siglo XX, comenzó su acelerado deterioro. Lo que queda hoy son sus ruinas. Pero la Junta de Castilla - La Mancha ha hecho una pequeña restauración en estos últimos años para consolidar lo que quedaba, vallando el recinto y enseñándolo al público en una visita guiada (a partir del otoño de 2019). Por el momento la visita es gratuita, pero exige reserva, y puede hacerse solo los viernes, sábados y domingos.

Algunos datos del edificio:

  • Tiene tres naves, pero solo una de ellas conserva parte de su cubierta.
  • Presenta cabecera de triple ábside, con ventanales de arco apuntado.
  • El ábside central aún conserva su bóveda nervada.
  • En el muro sur se abre un pórtico de arco apuntado y cuatro arquivoltas, que descansan sobre capiteles con decoración foliácea.
  • El proyecto arquitectónico inicial quedó inacabado y fue modificado por falta de fondos (crisis económicas, epidemias, etc.). Por eso no llegó a hacerse el claustro y las naves son más cortas de lo que les correspondería.




Tras la visita, dimos un agradable paseo por la Hoz de Jarama, siguiendo el sendero señalizado con marcas blancas y rojas (GR-10). Es zona en que es fácil avistar buitres revoloteando. Nos sentamos a comer entre unos olivos, muy cerca ya de la carretera que se dirige a Valdesotos.















lunes, 16 de marzo de 2015

Por la Hoz del Jarama: De Puebla de Valles a Retiendas y Tamajón (15 de marzo de 2015)

Íbamos a hacer la Ruta del Néctar, que nadie sabe exactamente en qué consistía, pues no se llegó a concretar. Y entonces nuestro líder espiritual decidió pasar a la acción y para demostrar que no ha perdido todas sus facultades nos propuso una ruta lineal entre Puebla de Valles y Tamajón, una ruta muy completa, aunque de escaso desnivel, que nos llevaría a visitar la Hoz del Jarama, las ruinas del monasterio cisterciense de Bonaval y el pueblo de Retiendas. De propina, nos acercaríamos desde Tamajón hasta la ermita de los Enebrales y la Ciudad Encantada, enclavados en pleno sabinar.
 
Puebla de Valles se encuentra en el fondo de una hoya, en un emplazamiento bastante pintoresco. En los alrededores del pueblo se cuentan más de 20 cárcavas de arcilla rojiza.
Aparcamos los coches a la entrada del pueblo, en su parte baja del pueblo, junto al bar Casa Mateo.
 
 
 
 
Comenzamos descendiendo por el arroyo que atraviesa el pueblo, en dirección al Jarama. A ambos lados del camino, viejos olivares, abandonados para el cultivo hace ya algunos años.
 
 
 
 
Llegados al Jarama, comenzaríamos a remontarlo caminando por su orilla. Pero pronto comenzarían las dificultades. En este tramo el paso aparece cortado en un parte de puntos, lo que nos impide caminar junto al río y nos obliga a tomar alguna de las sendas que se encaraman hasta lo alto de los cortados. También tendríamos que abrirnos paso en algún momento entre los espinos y otros arbustos.
 
 



 
Alcanzamos el puente por el que cruza la carretera de Puebla de Valles a Valdesotos. A pocos mntros de él queda otros viejo puente medieval, muy bien conservado.
A partir de este punto el camino que remonta el Jarama aparece balizado como GR-10 y sin especiales dificultades va internándose en un tramo encañonado muy bonito. Estamos en la Hoz del Jarama.
 
 
 
 
En un coser y cantar nos plantamos en el monasterio cisterciense de Bonaval, fundado en el siglo XII, junto a cuyas ruinas nos sentamos a comer.
 
 






Un senderista, la víspera de comenzar en su nuevo trabajo


A partir de aquí seguimos las señales del GR-10 en un tramo conocido como El Camino Olvidado (o de los Monjes), que nos llevará hasta Tamajón, pasando antes por Retiendas.

Se atraviesa Retiendas, pueblo en cuesta y partido en dos por el barranco, por el que baja un arroyo que está canalizado. Al igual que en Puebla de Valles, en los cerros que rodean el pueblo se aprecian algunas cárcavas rojizas.




 
 
Unos 20 minutos o media hora antes de llegar a Tamajón pasamos junto a lo que parecen ser unas antiguas canteras, como algunos observan con suma agudeza. Y efectivamente, están en lo cierto. Según leo, se trata de la Cantera del Vado, de la que en el siglo XV se extrajeron los sillares de la fachada renacentista del Palacio del Infantado, en Guadalajara, y más recientemente los de la presa del Vado, inaugurada en 1972.

Bordeando Tamajón nos encaminamos hasta la ermita de los Enebrales (siglo XVIII), en la que se aloja la imagen de la Virgen conocida como La Serrana. Se ubica en un paisaje tapizado de sabinares (a los que aquí, en Segovia y en otras zonas de Castilla llaman enebrales, creando cierta confusión), y de curiosas formaciones calizas (tormos, arcos, cuevas y dolinas labrados en la piedra), que conforman una especie de ciudad encantada.

 
 
 






Puebla de Valles
Se ubica en el fondo de un vallejo, cruzado por un arroyo que vierte sus aguas en el Jarama un poco más abajo.
En 1920 tenía censados 356 habitantes; hoy son poco más de 30 sus habitantes permanentes (más de 100 habitantes de derecho).
Un olivo milenario ha sido trasplantado al pie de la iglesia.
El 19 de marzo se celebra la Fiesta del Olivo.
Tiene dos bares, Casa Mateo y el del Club Social.
El propietario de la casa rural La Vereda de la Puebla, un cordobés, ha escrito uno de los libros que se mencionan al final y tiene un interesante blog con información y rutas por los pueblos de la zona.

Monasterio de Bonaval
Fue fundado en 1164 por Alfonso VIII de Castilla y puesto en marcha por monjes venidos de la comunidad cisterciense de Santa María de Valbuena (Palencia). Bien mirado, Bonaval y Valbuena vienen a significar etimológicamente lo mismo, constituyendo una especie de quiasmo o inversión del orden de los elementos que componen la palabra.
La iglesia se construyó en un estilo de transición del románico al gótico, con algunos elementos renacentistas posteriores. Su fachada presenta una portada ojival de estilo gótico, que da acceso a su interior, que consta de tres naves, subdivididas en dos tramos, terminadas en un triple ábside.
Fue abandonado en 1921, a raíz de la desamortización llevada a cabo por Mendizábal, pasando posteriormente a manos privadas.
En 1894 las gentes de Retiendas lo compraron por 20.500 euros.
Hoy se halla en estado ruinoso. Del conjunto abacial quedan tan solo los restos de la iglesia, que amenazan derrumbe, y las ruinas de las cuadras, la cocina, las celdas y un molino.
Hace algunos años se firmó un convenio entre propietarios y administración para la reconstrucción del monasterio, pero parece que hasta el momento no se ha hecho todavía nada, salvo vallar el conjunto. En algunas casas del cercano pueblo de Retiendas vimos colgadas en los balcones algunas pancartas en las que se podía leer SOS Bonaval.
 
Se ubica a unos 1.030 m. de altitud.
Presenta un trazado urbano a escuadra, con tres calles principales (la de la Picota, la de Enmedio y la Nueva), cortadas perpendicularmente por numerosas travesías.
Es ayuntamiento independiente, que en 1970 se anexionó los núcleos de Muriel, Almiruete y Palancares.
Entre sus edificios destaca el Palacio de los Mendoza (siglo XVI), de estilo plateresco, que es hoy sede del Ayuntamiento.
Quedan también las ruinas de la fábrica de vidrio o cristal, construida en el siglo XVIII, que estuvo operativa apenas un siglo.
Otras ruinas, poco conocidas, que se encuentran a mano derecha, junto a la carretera de Cogolludo, son las del monasterio de la Concepción de la Madre de Dios, una casa de franciscanos fundada en 1592 por doña María de Mendoza y de la Cerda, y desamortizada en 1835 por iniciativa de Madoz.
Tras la Reconquista (s. XI) fue repoblada por monjes y en 1414 pasó a manos del Marqués de Santillana, del linaje de los Mendoza, con los que alcanzaría su mayor esplendor en los siglos XVI y XVII. Perteneció a esta familia, los Mendoza, hasta la disolución de los señoríos, que tuvo lugar a principios del siglo XIX.
La decadencia de Tamajón se inicia en el siglo XIX, contribuyendo a ello la guerra contra los franceses, la desamortización impulsada por Mendizábal en 1821 y el cierre de la fábrica de vidrio. En el siglo XX, con la guerra civil y el éxodo rural de los años sesenta.
Mantiene conexiones de autobús con Guadalajara e incluso con Madrid (línea 182 de Interbús, que parte de Plaza de Castilla y tiene paradas en El Casar, El Cubillo, Casas de Uceda, La Mierla, Puebla de Valles y Retiendas).
 
El cura de Tamajón
Matías Vinuesa era párroco de Tamajón cuando las tropas napoleónicas invadieron nuestro país a comienzos del siglo XIX.
Se levantó en armas contra el invasor, formó una partida de rebeldes y unió sus fuerzas a las de Juan Martín el Empecinado, operando durante la guerra por toda la provincia de Guadalajara, con bastante éxito.
Acabada la guerra, el cura de Tamajón marchó a Madrid y comenzó a defender el Absolutismo por medio de sus prédicas y sus escritos. En agradecimiento, el rey Fernando VII lo nombró Capellán de Honor y posteriormente Arcediano de Tarazona.
Durante el trienio liberal (1820-1823) militó activamente en la oposición contra del régimen constitucional, escribiendo panfletos contra el mismo en un tono muy exaltado. En las manifestaciones callejeras, las turbas afines al régimen liberal pedían su cabeza al grito de Muera el cura de Tamajón.
Finalmente sería detenido y condenado a pena de prisión de diez años. En abril de 1821 un grupo de liberales exaltados lo sacaron de la cárcel y lo asesinaron a martillazos, arrastrando su cadáver por las calles de Madrid.
Benito Pérez Galdós recoge la historia del cura de Tamajón en uno de sus Episodios Nacionales, concretamente en el titulado El Grande Oriente
 
Bibliografía
Cien excursiones por la sierra de Madrid (Tomo II). Por Domingo Pliego. Ediciones La Librería. Ver la ruta nº 95.
Veredas y caminos de la ribera. 36 rutas por los valles del Jarama y del Sorbe a su paso por Guadalajara. Por Francisco Martín Macías. Editado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
El río Jarama. Por Patxi Suárez, José Luis Yustos y José Antonio Izquierdo. Editado por la Comunidad de Madrid (reeditado posteriormente por Los Libros de la Catarata).
 
Enlaces
La Hoz del Jarama (por Andrés Campos). Ruta nº 033 de Excursiones y Senderismo. 12 kms., ida y vuelta por el mismo camino, partiendo de Retiendas.
Monasterio de Bonaval (por Andrés Campos). Ruta nº 301 de Excursiones y Senderismo. 4 kms., ida y vuelta por el mismo camino, partiendo de Retiendas.
El Camino Olvidado (por Andrés Campos). Ruta nº 024 de Excursiones y Senderismo. 12 kms., ida y vuelta por el mismo camino. Une dos viejos monasterios, hoy en ruinas, uno franciscano, que había en Tamajón, y otro cisterciense, el de Bonaval, pasando por Retiendas. Por eso se le llama también Camino de los Monjes.
Sabinar de Tamajón (por Andrés Campos). Ruta nº 013 de Excursiones y Senderismo. 13 kms., ida y vuelta por el mismo camino. De la ermita de los Enebrales a Almiruete.
 

viernes, 25 de febrero de 2011

En los pueblos negros de Guadalajara (20 y 21 de febrero de 2010)

Sábado, 20 de febrero: Roblelacasa - Matallana - Pico San Cristóbal

San Cristóbal nos protegió a todos los que el sábado nos animamos a acercarnos a los pueblos negros, nos tendió la mano y nos acompañó hasta su puntiaguda y rocosa cumbre. Como San Fermín, nos echó un capote.
Roblelacasa y la puntiaguda cumbre del San Cristóbal

Y San Cristóbal, colérico, lanzó su maldición a aquellos que no quisieron hacerle una visita, los castigó con la temida peste negra, la "cólera de Dios" y todas sus consecuencias: fiebres altas, delirios, espuramajos por la boca, visiones, espasmos violentos...

Roblelacasa va quedando atrás

Echamos a andar desde Roblelacasa y descendimos hasta el Jarama. El ruinoso puente de los Trillos ha sido sustituido por otro nuevo, con lo que cruzar el río ha dejado de ser una experiencia adrenalítica.

El nuevo puente de los Trillos, que lleva a Matallana

Matallana era el pueblo fantasma. Aunque algunas casas se ven rehabilitadas con esmero, no encontramos ni al Tato. "Es como volver a la Edad Media", decía Inés.

Últimos pasos antes de alcanzar la cumbre

La subida al San Cristóbal se hace larga. No atacamos la cumbre directamente, sino dando un rodeo y salvando el desnivel de forma muy gradual. En los últimos metros pisamos nieve y vamos sorteando los piornos y las rocas pizarrosas.

Otra que también lo consigue

Y esta otra tampoco se queda atrás


En la cumbre, con ayuda del disparador automático, nos hacemos una foto en la que salimos todos, los siete.

Aquí estamos todos junto al mojón de cumbre

En la bajada tomamos un ancho cortafuegos. Durante un buen rato tenemos al Ocejón siempre de frente.

Con el Ocejón
El San Cristóbal, herido por el sol, a nuestra espalda

Por la noche, salvo Paloma e Inés, que se volvieron a los Madriles, nos quedamos a dormir en el supuesto albergue VIP de Tejanegra. Entre nosotros, nada del otro jueves. Me atrevería a decir que un cutrerío. Los cinco metidos en la misma habitación, ¡qué falta de intimidad! Baños compartidos, pero con separación de sexos. Una cena correcta, justo es reconocerlo, aunque algo escasa para unos senderistas que nos habíamos hecho 20 km. ¡Y el vino era co-seche-ro!.

En el albergue VIP, con calcetines de estreno y los pies bien calentitos

La habitación, un horno, y encima nos tuvimos que hacer nosotros mismos la cama, que, por cierto, no era sino una litera. Además, tenía encima a Marisol y su litera chirriaba escandalosamente cada vez que se cambiaba de postura. Pensamos que por el precio del albergue habría servicio de calientacamas, pero de eso nada, al parecer se lo han querido ahorrar poniendo los radiadores a todo meter. Y el desayuno, en la línea cutre de todo lo demás. Nos anunciaron unas tostadas, oh, qué bien, pensaron algunos, pero cuando llegaron resultó que eran de pan de molde y la mermelada tampoco era casera, y la leche de brik.

Eso sí, algunos no nos podemos quejar, me refiero al Sr. Seche y a mi. Es lo que pasa cuando nos juntamos dos tipos de Bilbao. Que arrasamos. Que no dejamos títere con cabeza. Pues la cosa es que después de cenar nos comimos dos roscos, oigan. Sí, sí, voy a repetirlo por si no se me ha entendido. Nos comimos dos
roscos cada uno. El Sr. Seche se comió dos roscos y yo otros tantos. Esto que parece increible, no lo es tanto para dos tipos de Bilbao, que queréis que os diga.


Domingo, 21 de febrero: Retiendas - Monasterio de Bonaval - Hoz del Jarama

El domingo, al despertarnos, nos encontramos con que los pueblos negros habían mudado de color y les habían dado una mano de blanco.

El día amanece de blanco

Como la cosa no estaba para subir al Ocejón, el Sr. Seche y yo nos guiñamos un ojo y nos dijimos, "Vamos a darle una sorpresa a nuestras chicas y vamos a llevarlas de tiendas". Dicho y hecho. Pero no nos fuimos de tiendas, sino de re-tiendas. Quién da mas. Si es que con dos tipos de Bilbao, todo tiene que ser a lo grande.

El camino de Retiendas al monasterio de Bonaval

El monasterio cisterciense de Bonaval, desamortizado en 1821, es pura ruina, aunque da una cierta idea de la grandeza que debió tener antaño.

Las ruinas del Císter

Queda algún que otro duende entre las ruinas

Nos internamos en las hoces del Jarama. Paredones de roca caliza. Buitres planeando, oteándonos desde los riscos. Robles. Arces de Montpellier.

El precioso sendero, cubierto de hojarasca, serpentea por la hoz

Una fina película de nieve da un tono invernal a este tramo

Viejos olivos silvestres en los tramos en que el río se ensancha.

Olivos dispersos

Dejamos la hoz definitivamente atrás

A la vuelta, por las lomas que hay sobre las hoces, la lluvia arreciaba y empezó nuestro particular calvario.

Camino de retorno

Tuvimos que atravesar varios sembrados y los terrones se deshacían bajo nuestras pisadas, resultando el avance penoso.

Los sembrados nevados

¿A dónde irá este hombre con su paraguas? ¿A recoger patatas?

En algunos momentos nos surgieron dudas. No teníamos claro si íbamos en la buena dirección. No sabíamos dónde quedaba Retiendas.

Momentos de confusión

Retiendas a la vista. ¡Al fin salvados!

Hicimos ayuno, pues no había donde resguardarse para tomar un bocado. Al fin y al cabo, estamos en Cuaresma.