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sábado, 25 de enero de 2014

De la Barranca a la cuerda de las Cabrillas (19 de enero de 2014)

El pronóstico del tiempo no era para tirar cohetes. Pese a ello, nos aventuramos a hacer esta excursión desde el valle de la Barranca. Estamos hechos unos valientes. Hay que salir aunque haga bueno, como muy bien dice Chuso.
 
La primera parada técnica del día fue donde Félix el Segoviano, que sirve unos extraordinarios picatostes con sabor a anís. Fuera nevaba débilmente.
 
 
 
 
Y vuelta a los coches para continuar hasta el aparcamiento que hay junto al Hotel La Barranca, punto de partida de esta excursión.
 
 


 
 
Echamos a andar remontando el valle por el PR-M 17, balizado con marcas blancas y amarillas, dejando al cabo de un rato la fuente de Mingo a nuestra derecha.



 
 
 
El tiempo ha mejorado algo. Ha dejado de nevar y por momentos el sol parece querer salir de entre las nubes.

 
 
 


 
Se llega a una bifurcación en la que optamos por el ramal de la izquierda, dejando a la derecha el PR-M 26, que asciende hacia la Maliciosa por la fuente de la Campanilla y el collado del Piornal.
 
 
 
 
Vamos ascendiendo en zig-zag por el pinar y ganando rápidamente altura. El arbolado va haciéndose más ralo, permitiéndonos disfrutar de unas espléndidas vistas de conjunto del valle de la Barranca, todo cubierto de blanco.
 
 
 
 
 
 
Un poco antes de alcanzar el collado del Emburriadero, abandonamos nuestro PR doblando a la izquierda para seguir por la senda de la Tubería, así llamada porque discurre siguiendo los restos de una tubería cuya finalidad era proveer de agua traída desde el arroyo de Peña Cabrita al viejo sanatorio antituberculoso que había en el fondo del valle y que fue demolido en 1994.
 
 
 
 
La senda transita durante un buen rato casi en horizontal, a una altura de unos 1.800 metros, al pie de la cuerda de las Cabrillas y de las cumbres de Peña Horcón (1.883 m.) y Peña Pintada (1.858 m.). Los pinos que hasta aquí arriba llegan presentan formas achaparradas.
 
 
 
 
A la hora de comer buscamos el resguardo de un pino para sentarnos bajo sus ramas y no quedarnos muy fríos.
 
 
 
 
Ha vuelto a empeorar el tiempo y al reanudar la marcha, nos nieva durante un rato mientras descendemos para internarnos de nuevo en el pinar. Daremos por concluida la ruta cuando aún no son las cuatro de la tarde, algo inusual tratándose de nosotros.
 
 
 

Cuerda de las Cabrillas (por Andrés Campos)

miércoles, 15 de febrero de 2012

De La Barranca a la cuerda de las Cabrillas, por la Garganta del Infierno (domingo, 12 de febrero de 2012)

  Los 5 componentes de esta ruta nos reunimos en Navacerrada pueblo, ya sabéis, al consabido cafetito mañanero, donde corría una brisa fresquita, muy de desbaratar planes programados y proyectar otros en plan gastronómico.
   Ya en el barrio, cuando subí al coche, marcaba -6 grados, pero no corría aire, lo que me hizo alegrarme, pues daban un día frío, despejado y con algo de viento.
   La carretera que lleva a la Barranca estaba libre de nieve. Temía que pudiera estar con placas, aunque en el aparcamiento ya se veían algunas bastantes duras. Al bajar del coche para ponernos el material, la temperatura era baja (-5ºC) y con ráfagas de viento frías y bastantes desagradables. El hielo empezaba en el mismo aparcamiento.
En el primer desvío que vimos, abandonamos la nada apetecible pista para pisar una nieve bastante suelta, aunque con una capa superior dura. Por este punto es donde están marcados los 2 PR que salen de la Barranca. Al llegar a la fuente de Mingo, se separan el PR-M 26, que sube a la Maliciosa por la vaguada del Regajo del Pez, y el PR-M 17, nuestro itinerario programado, que nos lleva por la vaguada de Peña Cabrita, que ya es parte de la Garganta del Infierno, hasta terminar en el puerto de Navacerrada. Los dos arroyos que discurren por estas vertientes son parte del río de Navacerrada.

   Seguimos las señales entre pinos que nos están haciendo el día muy agradable, pues el aire casi ha desaparecido. Hay una huella bastante marcada.



   El paisaje que se nos ofrece una vez que dejamos atrás el pinar es fantástico, podemos apreciar la Maliciosa estupendamente y una niebla que nos tapa la Bola.

Comienzan a verse las cumbres

El pinar se va aclarando
    Llegamos hasta el punto en el que se une nuestro camino con la Cuerda de las Cabrillas, por la que tenemos proyectado volver, pero no sin pasar por la fuente de la Caña y asomarnos al cordal desde donde se ve el puerto de Navacerrada.


Junto a la fuente de la Caña
   En este punto el aire es fortísimo y frío, cualquiera se para a echar un cigarro, con lo cual algunas ideas que llevaba en la cabeza, como volver por el cordal superior, viendo el otro lado, o subir a la Bola y bajar por el Collado del Piornal, no nos apetecen para nada. El aire a esa altura tiene que ser tela y la temperatura no ni quiero pensarlo.


   Retrocedemos unos pasos y retomamos la Cuerda de las Cabrillas. Al cobijo de un árbol, con el sol de frente y con la televisión en tecnicolor que tenemos enfrente, comemos agradablemente. El resto de la cuerda es bastante agradable.




El waka-waka de Marisol

   Hasta ahora, las placas que hemos encontrado no han sido suficiente para obligarnos a ponernos los pinchos, y solo llegando al Mirador de las Canchas, el aire hace su aparición con fuerza. Nos largamos de allí, sin mirar nada, por la pista que nos llevará a la explanada donde estaba el antiguo Hospital, sitio de juergas y demolido hasta sus cimientos. Es en este punto donde cogemos la Senda Ortiz que nos devuelve a nuestro punto de partida, el Hotel La Barranca.
   No nos entretenemos demasiado, solo cambiarnos de calzado, y nos largamos a Navacerrada a tomarnos un chocolatito con picatostes, terminando con sendos vasos de cola-cao, cerveza y manzanilla, eso sí, con bollitos y albóndigas.