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viernes, 19 de diciembre de 2025

A Cabeza Líjar desde el embalse de La Jarosa (13 de diciembre de 2025)

En esta ruta circular, realizada en sentido contrario a las agujas del reloj, subimos a Cabeza Líjar (1.823 m) desde el embalse de La Jarosa.



Dejamos los coches en el aparcamiento que hay junto al restaurante La Montaña. En el primer tramo de la ruta, ascendemos por el pinar y, a la altura del collado de la Gasca, alcanzamos el cordal que viene del alto del León. 






En el segundo tramo, seguimos las marcas blancas y rojas del GR-10 para hacer cumbre en Cabeza Líjar y a continuación descender hasta el collado de la Mina. 





En el tercer tramo, volvemos a internarnos en los pinares que rodean al embalse. Tras parar al sol en una campa despejada, reanudamos la marcha y bajamos hasta el punto de partida.



Enlace: Track de la ruta en Wikiloc

Distancia: 14 kilómetros.

Desnivel: 725 metros.


sábado, 22 de febrero de 2025

Del embalse de la Jarosa a los cerros de la Carrasqueta y la Salamanca (15 de febrero de 2025)

Comenzando en el embalse de la Jarosa, hicimos una ruta circular, en el sentido de las agujas del reloj, alcanzando el cordal que recorre el GR-10 y ascendiendo a los cerros de la Carrasqueta y de la Salamanca



Asoma la silueta del Yelmo




En la subida, contemplamos a vista de águila esa brutalista construcción que es la Basílica del Valle de los Caídos, con su cruz que se eleva hacia el cielo. Para los trabajos más duros se empleó mano de obra forzosa.






Le dimos zapatilla al tema, en solidaridad con uno de los participantes, que tenía entrada para el concierto-akelarre del Fermín. Hubo un Momento Ska, propiciado por el vino y el pacharán, que anticipaba lo que vendría a la noche. Al terminar, hubo tiempo de hacer una parada en la cafetería-pastelería que los Hernández tienen en Guadarrama.


Cerro de la Carrasqueta


Cerro de la Carrasqueta




Refugio de la Salamanca







Distancia: 16 kilómetros

Desnivel: 750 metros

Enlace: Track de la ruta en Wikiloc


viernes, 17 de mayo de 2024

Del embalse de la Jarosa a la ermita del Altar Mayor por el Via Crucis (11 de mayo de 2024)

Después de comprar pan y desayunar en el pueblo de Guadarrama, continuamos en coche hasta el embalse de la Jarosa, comenzando a andar desde el último aparcamiento, que está situado junto al bar La Montaña. 

Nuestro propósito era conectar desdemaquí con el Vía Crucis del Valle de los Caídos y seguir este último hacia arriba. A la altura del risco del Picazuelo, cruzamos al otro lado del muro de Felipe II, que delimita el terreno que pertenece a Patrimonio Nacional, descendimos un trecho por el Camino de Buenavista.







Logramos enlazar con el Vía Crucis un poco por encima de la Estación I, pero no obstante bajamos hasta esta para verla. Después, fuimos remontando la calzada empedrado, que tiene abundantes escalones (dicen que unos 2.300).


Estación I


Estación II


Estación V






El punto probablemente más espectacular del Via Crucis es la ermita del Altar Mayor (Estación VIII), que se levanta sobre el risco de la Brulera y ofrece unas preciosas vistas. Ya funciona como puesto de vigilancia de incendios (la temporada se había inaugurado precisamente la víspera). 





A partir de aquí, seguimos subiendo por el Via Crucis, bordeando el Cerro del Pulmón y pasando al lado del poblado del Valle de los Caídos, que dejamos ligeramente a nuestra izquierda. En este punto abandonamos el Via Crucis y salimos del recinto de Patrimonio Nacional, traspasando de nuevo el muro de Felipe II. 


Estación X


Poblado del Valle de los Caídos


Después de comer, reanudamos la marcha y conectamos con la Ruta del Bosque Plateado (marcas blancas y verdes), que seguimos durante un tramo. Pasamos al lado de un pino laricio que está catalogado como Árbol Singular (nº126 del catálogo regional). Es el Pino Laricio de la Hilera, que toma su nombre del arroyo del mismo nombre.


Pino Laricio de la Hilera


Aún nos restaba la última subida, que nos hizo pasar muy cerca de la cima del Cerro del Hornillo. Desde aquí, bajamos de forma muy directa hasta el punto de inicio, donde estaba instalada la línea de meta de una carrera popular, la Vuelta a la Jarosa. Llegamos justo en el momento en que muchos corredores terminaban la prueba, algunos exhaustos.





Fue una ruta circular, realizada en sentido horario, de 16 kilómetros y 650 metros de desnivel. Volvimos a parar en el pueblo de Guadarrama, en la terraza del bar El Portón. Se había levantado un aire algo fresco.


Enlaces:

Track de la ruta en Wikiloc


sábado, 10 de octubre de 2015

Circular desde el embalse de la Jarosa, subiendo al cerro de la Carrasqueta (10 de octubre de 2015)

La de hoy podría definirse como una ruta áurea. De proporciones áureas quiero decir. Me refiero a que la ruta ha salido redonda. Y para una ruta que nos sale redonda hay que decirlo aquí. ¡Milagro!, dirán las malas lenguas... Pero nosotros hacemos oídos sordos a las críticas destructivas, no así a las constructivas. Somos inasequibles al desaliento, como don Mariano.
 
Un tiempo aún bonancible, salvo algo de viento desapacible en la cumbre de la Carrasqueta. Y un otoño áureo en los pinares de la Jarosa. Lo de áureo es por los dorados de los robles y otras especies caducifolias que nos encontramos en la ruta.
 
Nuestra ruta se inicia en el bar La Montaña, junto a la orilla del embalse de la Jarosa, situándonos al momento al comienzo de la ruta El Bosque Plateado, que vamos a seguir en la primera parte de hasta excursión, concretamente hasta la Pradera de la Covacha y que está balizado con marcas blanquiverdes (manque pierda) y con un topo de color gris debajo, color que hace referencia a la tonalidad grisácea o plateada de la corteza de tronco de los pinos laricios de la Hilera, a los que se asciende.
 
 
Inicio de la ruta del Bosque Plateado
 
 
Nos vamos adentrando en el pinar y ascendiendo suavemente en paralelo al arroyo de la Calle de los Álamos, prácticamente seco, que desagua (no ahora) en el embalse de la Jarosa.
 
Se empiezan a ver entre los pinos silvestres algún pino laricio e incluso algún pino negral. También algunos robles, muchas jaras y extensas manchas de gayuba alfombrando el suelo. Algunos paneles informativos nos hablan de los oficios ligados al pinar, verbigracia la extracción tanto de madera como de resina. Esta última no solo se saca del pino negral o resinero, también del laricio.
 
En las proximidades del arroyo de la Hilera, que nace en la ladera del cerro de la Carrasqueta y desemboca en el arroyo de la Calle de los Álamos, abundan más los pinos laricios.
 
Un poco más adelante, a la altura de la Pradera del Tomillar, salimos a la pista asfaltada que viene desde el embalse de la Jarosa. Varios cazadores, escopeta al hombro, terminan su batida y se suben con sus perros a sus coches. Continuamos ahora por la pista hacia arriba, cruzándonos con más ciclistas que senderistas.
 
 
Pradera del Tomillar
 
 
Al llegar a la altura de la Pradera de la Covacha, en la que crecen algunas quitameriendas y se disfruta de buenas vistas de los Siete Picos, la Maliciosa o la Pedriza, abandonamos la pista y tomamos a mano izquierda por el sendero que asciende hacia la Carrasqueta.
 
 
Jorge entre un pino laricio y varios silvestres
 
 
 
 
Pradera de la Covacha
 
 
Una quitameriendas
 
 
Al llegar al cordal, cruzamos al otro lado de la valla por una portilla y tomamos el GR-10 a mano izquierda para alcanzar la cumbre del cerro de la Carrasqueta (1.640 m.), en la que sopla algo de viento.
 
 
Restos del motocross furtivo
 
 
 
 
En el cerro de la Carrasqueta
 
 
No son ni las dos, pero como nos apetece parar para comer, descendemos apenas unos metros y nos sentamos a resguardo de unas rocas, dando vista a la vertiente de Peguerinos, los Pinares Llanos y las Peñas Blancas. Aquí Vicente hace gala de su conocimiento de las cumbres guadarrameñas. Y es que, justo es decirlo, tenemos entre nosotros a un guadarramista de adopción, aunque lleve guadarrameando (jopé, qué escatológico gerundio me ha salido) menos años que nosotros.
 
Pasa un pastor, que nos pregunta si hemos visto a una yegua que tiene suelta por estas alturas y que se le ha perdido. Pero no. No la hemos visto. Y nos cuenta que hacia los Pinares Llanos se ha visto recientemente algún lobo.
 
Tras el parón, continuamos por el cordal de Cuelgamuros, perdiendo altura hasta la Portera del Cura, con vistas de la Cruz de los Caídos.
 
 
Bajada hacia la Portera del Cura
 
 
En la Portera del Cura (1.526 m.) cruzamos por una brecha al otro lado de la Cerca de Felipe II para comenzar a descender hacia el Valle de los Caídos.
Hay que aclarar que la Cerca de Felipe II fue erigida durante el reinado de este rey para delimitar el coto real de caza que se extendía monte arriba del Monasterio del Escorial. Este cazadero tenía una cierta extensión, de manera que el perímetro del cercado de piedra ascendía a unos 52 kms.
 
 
Cruz de los Caídos
 
 
Rodeamos por pista de tierra y luego por carretera el recinto del Valle de los Caídos, disertando sobre la memoria histórica y sobre si la abuela fuma. Dejamos la carretera, pasamos junto a las casas del poblado construido en época franquista y, desatendiendo algunos prohibido el paso, abandonamos este recinto un tanto de cartón piedra por una portilla abierta en el vallado. Hemos encontrado el paso franco, haciendo un ingenioso juego de palabras que ni al Wyoming se le habría ocurrido.
 
 
 
 
Pasamos junto a restos de lo que parecen unas canteras. Probablemente de aquí sacaran parte de la piedra utilizada en la construcción del mausoleo que alberga los restos del dictador y también los del fundador de la Falange.
 
 
Restos de una cantera
 
 
Salimos a una ermita semirruinosa, que era una de las etapas del vía crucis que ascendía hasta la Basílica del Valle de los Caídos.
 
 
 
 
Un poco más adelante nos encaramamos por las escaleras talladas en el granito hasta la ermita del Picazuelo o del Altar Mayor (1.331 m.), un panorámico mirador sobre el embalse de la Jarosa. Parece que en el verano se aposta aquí un retén de los bomberos para la vigilancia de incendios. Es un lugar especial, al que hace ya unos cuantos años que no me acercaba y que descubrí hace algunos más gracias a las rutas que publicaba en el diario El Mundo el periodista y montañero Alfredo Merino.
 
 
Vista desde la ermita del Picazuelo
 
 
A la bajada hacia la Jarosa volveremos a atravesar por otra brecha la Cerca de Felipe II (desde la Portera del Cura hemos transitado por el interior del cazadero real) y hacemos el último tramo siguiendo las marcas de otra ruta balizada, bautizada como la ruta En Busca del Agua (con marcas blanquiverdes y un topo azul debajo).
Caerá una latita de cerveza en el bar La Montaña antes de iniciar la vuelta a casa.
 
 
 
 
Documentos