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viernes, 14 de noviembre de 2014

En bici por la Senda del Oso (25 a 27 de octubre de 2013)

Y Santi nos movilizó para irnos un fin de semana a Asturias y ciclear por la Senda del Oso, una vía verde que surca los valles de Teverga y Quirós, acondicionada para recorrerse en bici.





Teverga, Pueblo Ejemplar de Asturias

Nos alojamos en San Martín, capital del concejo de Teverga, que dispone de un albergue adecuado a nuestras posibilidades.
Da la casualidad de que Teverga acaba de ser galardonada con el título de Pueblo Ejemplar de Asturias, que anualmente concede el Principado y precisamente en este fin de semana que estamos nosotros va a recibir la visita de los Príncipes de Asturias y futuros Reyes, don Felipe y doña Leticia.




Al levantarnos el sábado por la mañana, la villa está prácticamente tomada por la policía. Dentro de un rato llegarán los Príncipes a celebrar con los vecinos el premio recibido. Las ventanas están engalanadas con banderas del Principado y otras rojigualdas. Señores, qué emoción, qué momentazo... Y yo con estos pelos...




Pero no llegaremos a coincidir con Sus Altezas. No esperaremos al recibimiento. Tenemos que salir disparados, muy a nuestro pesar, al punto de alquiler de bicis, el área recreativa de La Buyera. Los compromisos son los compromisos y no nos andamos con tonterías.
No obstante, vamos a dejarles aquí un vídeo del momentazo que nos perdimos.





Cicleando por la Senda del Oso

Esta vía verde sigue el trazado de un viejo ferrocarril minero, hoy abandonado.
Se inicia en Trubia, pasa por Turón y Proaza y, rebasado el km. 11, se bifurca en dos ramales. Nosotros optamos primeramente por el ramal de la derecha y llegamos hasta las cercanías de Entrago, tras pasar el desvío a Bustiello y el desfiladero de Valdecerezales. A la vuelta tomamos el otro ramal, ascendiendo hasta Caranga de Arriba y el embalse de Valdemurio, donde hay un área de turismo activo (albergue, bar y alquiler de piraguas).
El nombre de esta vía hace referencia a que la antigua casa rectoral de Proaza acoge actualmente la Casa del Oso, con una exposición dedicada a estos animales, casi extinguidos en la Cordillera Cantábrica, y a que próximo al punto en que retiramos las bicis hay un recinto vallado, en el que se hallan recluidas Paca y Tola, dos osas que se quedaron huérfanas por las malas artes de un furtivo.


Hay muchas ganas de coger las bicis




El tiempo nos acompañó. Sol y temperatura agradable. Al rato de empezar a darle al pedal, vimos pasar por la carretera varios flamantes coches oficiales. Alguien aseguró haber llegado a distinguir a los Principitos.


La beautiful people de Sendas


Gente muy osada


El flaco estaba eufórico


Cambio de vehículo




Y por la noche, un buen banquete. En el albergue nos recomendaron ir a cenar al bar Aladino, en el que nos harían precio especial por nuestra condición de alberguistas. Menú completo, a elegir y con posibilidad de repetir. Bebida, postres, copazo y café. Y todo por nueve euros, señores. Increíble. Chuso seguro que aún lo recuerda.


La noche nos confunde



Un paseíto por el Bosque de Lindes

Esta fue la despedida o el colofón. Un corto paseo por el mágico hayedo de Lindes, situado en el concejo de Quirós, a los pies de Peña Rueda, un precioso dos mil al que tendremos que subir algún día, digo yo.









Panorámica de Peña Rueda


Peña Rueda, la tentación








Bibliografía
Ruta nº 25 (Senda del Oso) de Las mejores excursiones por Asturias. Autor: José Manuel Quesada López. Ediciones El Senderista.

Enlaces
Teverga en la revista Hola
Vía Verde de la Senda del Oso

martes, 12 de junio de 2012

En bici por la Senda del Oso (junio de 2012)

Dos participantes. Mira qué majas están.


Lo que originariamente iba a ser un multitudinario pedaleo sendista por la asturiana vía verde conocida como Senda del Oso, finalmente quedó en mucho menos. Ni siquiera estuvo presente nuestra organizadora, pese a haber ella misma adelantado un buen pellizco. Así que fuimos seis las personas que nos llegamos hasta tierras asturianas. A saber: Chuso, la bala de Móstoles; Marisol, el huracán malagueño; Marta, el misil inmobiliario, J. Antonio, el suicida del Prado; Lily, la kamikaze del Prado;  y yo, el caracol de Malasaña.  Ya sabemos que es muy poco lo que se necesita, aparte de la bici, para practicar esta bonita actividad. Ganas de pasárselo bien, una rebequita, un poco de EPO y alguna transfusioncilla. En cuanto a la bici, las alquilaríamos en algún lugar de la comarca. Precio: 10 euros. Calidad de la bici: buena.

Las previsiones meteorológicas no eran realmente nada buenas. Cielos cubiertos, tormentas y precipitaciones de incluso gran magnitud eran previstas por nuestro querido AEMET, antiguamente conocido como INM.
Chuso y los Ubiñas o los Ubiñas y Chuso.


A destacar, de camino, la anécdota de encontrarnos, pese a salir con horarios diferentes, en una perdida (aunque no tanto) gasolinera leonesa. No es que nos viéramos por allí, es que llegamos y aparcamos al mismo tiempo. ¡¡Qué sincronización, madre del amor hermoso¡¡
Bien, me salto la llegada al pueblo de San Martín de Teverga, donde teníamos nuestro albergue (estaba muy bien y a un precio muy razonable), tralarín, tralarán y nos situamos en la mañana del sábado. La previsión era como dicen en Zimbawe,  chunga-chunga, pero el que toda la tarde del día anterior hubiera estado lloviendo a mares y el sabio pronóstico del director de nuestro albergue nos hizo albergar la esperanza de que al menos iniciáramos nuestra ruta secos.
Mapa de la Senda del Oso

Esto es la Senda del Oso

Esta es Marta por detrás. Atravesando un tunel. Metáfora de la crisis del ladrillo.


Y se obró el milagro. Día cojonudo, temperatura estupenda, a ratos incluso soleado y sin noticias del líquido elemento.
La Senda del Oso es un recorrido acondicionado para caminantes, ciclistas y sillas de ruedas, que recorre lo que sería la vía por la que circulaba un antiguo tren minero, construido en tiempos mejores para la minería local.
La vía ciclista-peatonal nos introduce en un típico paisaje asturiano. Estrechísimos valles o más bien barrancos, en los que solo cabe el río y, gracias a mucha dinamita, la propia vía e incluso la carretera. Los túneles son habituales. Mucha vegetación, verdor y frescor. Y por los montes cercanos, algunos osos, pues estamos cerca de Somiedo. Unos en libertad y otros enjaulados para el disfrute y curiosidad del personal y no sabemos si para alegría o tristeza de los osos (nada dicen) aunque doy fe de que el grandote, el macho, 300 kilos, busca compulsivamente una salida o eso me parecía a mí, nada entendido en temas oseros. Aquí tienen algunos retratos de nuestros peludos amigos:
http://www.pacaytola.com/

Nuestro recorrido por la Senda del Oso (escaso desnivel, pero haberlo, haylo) resultó ser un ir de aquí para allá muy agradable. Ida y vuelta por el mismo sitio. Bonitos esos paisajes verdes, esas montañacas y esa agua. La ruta debía de estar menos concurrida que lo habitual, debido a las previsiones meteorológicas, o al menos esto nos dijo la mujer que alquilaba las bicis.

Parte del grupo

Camino de las Xanas.

Conviene señalar que la presencia de la familia de Chuso fue impresionante: hermano, novia del hermano, cuñaao, mujer del cuñaooo, hija del cuñaoo (sobrina por otra parte de Chuso, que mostró su lado más tierno, con lo que es de momento, su sobrina/-o favorita). Y un amiguete también, gente maja que compartió con nosotros el dia y que nos obsequió generosamente con varios platos locales con márchamo español (VIVA ESPAÑA¡¡), como tortilla y empanada, y otros importados, como  una deliciosa mouse. ¿O era un brownie?

Total, que acabamos el pedaleo y nos volvimos a nuestro albergue.
El haber reservado pensión completa en el albergue de San Martín de Teverga, limpio, agradable, fresco y encima, supongo que cosas del tiempo, hizo que pasáramos buena parte de nuestro tiempo dentro de sus modernas (queda bien esto) instalaciones. A destacar, el don de la ubicuidad que tenía el responsable de nuestro albergue, que lo mismo nos entregaba las llaves de nuestra suite, que ejercía de cocinero, alquilaba canoas, recogía bicis o se ponía tras la barra de un bar a 20 kilometros. Y todo, eso nos parecía a nosotros, simultáneamente. ¡¡Normal que haya paro en España¡¡


A punto de entrar en un tunelillo

Lily disputándole un sprint a Marta. La competitividad por momentos fue extrema.

Marisol pasa de todo y prefiere mirar el paisaje

Lily bebe bebe hasta de los charcos. Observen cómo intenta tragar de donde no hay

Cola del Pelotón


También he de recordar que el antaño famoso juego del Monopoly, cosas de la crisis, parece que ya no resulta atractivo. Así que jugamos al mentiroso, lo que demostró que el que esto escribe era la persona menos fullera y más tonta del sexteto. Vamos, que fui el que perdí.

Dia siguiente/next day (sí, ya se que esta anecdota no tiene ningún interés). Este grupo era un poco vago. Tanto que decidimos amanecer a las 9 de la mañana y eso que tampoco nos acostamos especialmente tarde. Tras una puntual y rápida visita médica, el grupo, ya reducido a cuarteto, se dirigió a recorrer lo que es quizás el segundo punto más conocido de la comarca. La ruta o duta de las Xanas. Las xanas, como perfectamente sabéis, son un ser mitológico norteño, o al menos asturiano,  mitad bruja, mitad no sé qué, que se comporta como una bruja algunos días del año, o algo así que no me acuerdo. La ruta finalmente no la completamos íntegramente, pues no era cuestión de volver a Madrid muy tarde, pero el día volvío a ser muy bueno, ya un pelín caluroso. Esta Ruta de las Xanas recorre un estrecho barranco y se encuentra  muy bien acondicionada. Lo curioso es que está llena de pasamanos, por seguridad, y eso que el camino tiene una anchura notable, fácilmente de metro y medio. 

Esto es todo. El que quiera, que añada más cosas.

BENDICIONES Y BUENAS NOCHES
(Sandro Rey)

Chuso acaba de descubrir un oso atropellado

La gran velocidad hace que el pelotón se estire

No nos dejemos llevar por las apariencias. La tensión se mascaba.

Marta saluda a la cámara.

Vale, vale, que ya te hemos visto, pesadita...

Pringado en primer plano.

Cuñao y amigo.

Prueba definitiva de que estuvimos en la senda del Oso.

Dos estilos muy diferentes de vestir.

Osos encerrados.

Duta de las Xanas ( si no se cura hoy, se curará mañana).