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viernes, 10 de noviembre de 2023

Una circular desde Alameda del Valle (9 de noviembre de 2023)

En el día de la patrona de Madrid, jueves, se reunió un buen grupo, sumándose a los que no curraban ese día algún que otro reservista. La ruta, ya realizada otras veces, fue una circular que partió de Alameda del Valle y pasó por la ermita de Santa Ana, el refugio de la Majada del Cojo o el pico del Espartal para un poco más allá bajar al punto de partida.



Ermita de Santa Ana



Refugio de la Majada del Cojo






viernes, 8 de febrero de 2019

De Alameda del Valle a los Altos del Hontanar (3 de febrero de 2019)

Con ánimo de disfrutar de la nieve caída en estos últimos días, nuestros compañeros se desplazaron hasta el Valle del Lozoya, concretamente hasta Alameda del Valle, para hacer una ruta circular por los Altos del Hontanar, en un recorrido del que ya hemos disfrutado en otras ocasiones.

Desde Alameda del Valle (1.110 m.) saldrán por el antiguo camino carretero que llevaba a Pinilla del Valle para luego cruzar la cola del embalse homónimo y emprender el ascenso hacia el cordal, en dirección al Portachuelo de Canencia o Collado del Hontanar (1.550 m.).








Tras superar el Cerro del Águila (1.662 m.), harán cumbre en el pico del Espartal (1.733 m.), señalizado con un vértice geodésico, que es la máxima elevación de los Altos del Hontanar.


















A la bajada, pasarán por la Majada del Cojo y el refugio del mismo nombre, descendiendo desde allí hasta el pueblo por un vistoso camino que atraviesa un maduro robledal de hojas marcescentes.












Sobre las seis de la tarde, apurando las últimas luces del día, dan por concluida esta ruta de 20 kilómetros de longitud y unos 825 metros de longitud.







viernes, 1 de diciembre de 2017

Una circular desde Alameda del Valle, con subida al cerro del Espartal (26 de noviembre de 2017)

En este último domingo de noviembre nuestros compañeros han quedado en Alameda del valle para acometer una ruta clásica, que ya se ha hecho unas cuantas veces, en el sentido de las agujas del reloj o en sentido antihorario, empezando en Alameda o en Pinilla. Por lo que se refiere a hoy, el itinerario realizado ha sido el siguiente:
Alameda (1.110 m.) - Pinilla (1.095 m.) - El Portachuelo de Canencia (1.551 m.) - El Espartal (1.733 m.) - Refugio de la Majada del Cojo - Alameda (1.110 m.)








Un espléndido pero frío día otoñal, con magníficas vistas del valle de Lozoya y del embalse de Pinilla. Los robledales desprendían destellos dorados. Aunque no lo parezca, han sido 19,5 kilómetros, con casi 700 metros de desnivel.

sábado, 12 de diciembre de 2015

De Alameda del Valle a la Loma de Peñas Crecientes por el arroyo de la Saúca

Hemos hecho hoy una marcha por uno de esos solitarios y sorprendentes rincones que el Valle del Lozoya esconde. Desde Alameda del Valle hemos remontado el arroyo de la Saúca o Sabuca, siguiendo la ruta azul balizada con postes, y finalmente nos hemos elevado, por terreno muy fragoso, hasta la Loma de Peñas Crecientes, situada a poco más de dos kilómetros de Malagosto, uno de los pasos históricos de nuestra sierra.
 
En Alameda del Valle (1.110 m.) hay varios bares pero normalmente no suelen abrir antes de las diez de la mañana. Ya hemos vivido otras veces esta misma experiencia. Como no es cuestión de esperar a que suban la persiana, echamos a andar sin el cafelito de rigor.
 
 
 
 
A la entrada del pueblo, en la parada del autobús, han improvisado una especie de punto libre de lectura, no muy bien surtido, todo hay que decirlo. Un par de libros y algunos cedés de música constituyen sus magros fondos a fecha de hoy.
 
 
 
 
 

Al otro lado de la carretera que lleva hasta Cotos, echamos a andar por la ancha pista de tierra en la que se inician las rutas senderistas nº 1 (la del Raso del Palancosillo, balizada con postes y marcas de pintura roja) y nº 2 (la del Arroyo de la Saúca, con postes y marcas de pintura azul). Hoy seguiremos la segunda, dado que la del Palancosillo ya la hicimos hace unos meses. Ambas rutas fueron balizadas hace algunos años y las marcas de pintura de los postes ya han desaparecido en muchos casos.
 
Tras cruzar la dehesa de fresnos, comenzamos a ascender por suave pendiente. Al cabo de un rato, dejamos a nuestra derecha el desvío al raso del Palancosillo y continuamos en paralelo al arroyo de la Saúca, que discurre a nuestra izquierda, varios metros por debajo nuestro. Los fresnos del comienzo han dado paso a un más tupido bosquete de robles que a estas alturas del año, con el invierno a la vuelta de la esquina, ya han perdido prácticamente su hoja.
 
 
Aquí se separa la Ruta del Palancosillo
 
 
Al fondo, la Loma de Peñas Crecientes
 
 
Como a unos tres kilómetros del inicio llegamos a un punto en el que se cruza el arroyo de la Saúca. Es este un paraje de gran belleza, con robles, sauces y enebros, haciendo también su aparición los primeros acebos.
 
A escasos metros de este punto, abandonamos la ruta azul, que inicia el retorno hacia Alameda del Valle, y continuamos remontando el arroyo de la Saúca por un caminito que pronto se hace estrecha senda.
 
 
 
 
Dejamos a la derecha el arroyo de Hoyo Cerrado y un poco más arriba llegamos al punto de confluencia de los arroyos del Horcajo y del Reajo del Burro, que se abren hacia la izquierda y hacia la derecha respectivamente. Es la unión de estas dos corrientes de agua la que pasa a denominarse de la Saúca. Los acebos se hacen más abundantes, lo que da idea de que en el fondo de esta hoya en que nos encontramos el clima es menos soleado y más fresco.
 
 
A partir de aquí un senderista se dio la vuelta
 
 
 
 
Desde aquí comenzamos a remontar la ladera que queda a nuestra izquierda y que nos llevará a alcanzar la Loma de Peñas Crecientes, un cordal secundario que se desgaja desde la cadena de los Montes Carpetanos.
 
Pronto el sendero desaparece y hay que buscarse la vida. Por poco tiempo seguiremos las trochas abiertas por el ganado, principalmente vacas, que pastan por aquí en los meses más cálidos. A partir de ahí habrá que ir sorteando la espesa vegetación para no enmarañarnos, formada básicamente por enebros, cambrones y las temidas zarzas. Algunos vivirán la curiosa experiencia de atravesar todo un túnel abierto entre los acebos. Crecen incluso por aquí algunos tejos dispersos, un árbol relicto que es difícil de ver en nuestra sierra.
 
 
 Manchas de acebo dispersas
 
 
Salimos a un bofedal o humedal de altura, con su característico césped almohadillado, que adopta la forma de multitud de pequeños montículos similares a las madrigueras de los topos. Según los geólogos, es esta una formación periglaciar, fruto de la alternancia hielo/deshielo, que se produce cuando un suelo se empapa y posteriormente se congela el agua. En nuestra sierra es fácil encontrarla en zonas llanas o de escasa pendiente, por encima de 1.500-1.700 metros de altura, tales como hontanares o laderas encharcadas por las que escurre el agua de la lluvia y del deshielo, así como en el fondo de hoyas o cubetas glaciares, por ejemplo en el circo de Peñalara.
 
Unos metros por encima, salimos a un senderito que tomamos hacia la derecha y que nos lleva a las inmediaciones del collado Vihuelas (1.736 m.). Siguiendo el cordal a nuestra izquierda apenas unos metros alcanzamos las rocas cimeras de la Loma de Peñas Crecientes (1.748 m.). Son las dos y cuarto, y hora de la manduca.
 
 
Aquí salimos un tanto sobreexpuestos
 
 
El descenso será más cómodo y directo. Al principio perdemos altura por lo alto de la loma, indicándonos una señal que salimos de los límites del Parque Nacional.
 
 
 
 
 
 
 
 
Más abajo volvemos a salir a la ruta azul del Arroyo de la Saúca. Pero ahora bajaremos por el tramo de la ruta que nos es desconocido, el que discurre por la margen contraria del valle.
 
 
 
 
Sobre las cinco y cuarto damos por finalizada la caminata. Entramos en el bar El Colorao, que ya conocemos de otras veces, a tomar la espuela. En la tele echan fútbol, lo usual un sábado a la tarde, y en la tertulia que surge alrededor de los botellines sale a la palestra la apasionante actualidad política.
 
Hoya de la Sabuca
Es definido por Julio Vías, en su libro Memorias del Guadarrama, como un pequeño hoyo glaciar, casi inapreciable, que fue reconocido y descrito en 1914 por el geólogo Lucas Fernández Navarro, al igual que otros existentes en la vertiente meridional de este sector de los Montes Carpetanos (Hoyo Berrocoso, Hoyo Cerrado y Hoyos de Pinilla). Según Cayetano Enríquez de Salamanca, en el libro Por la Sierra de Guadarrama, es una curiosa formación, derivada de la erosión glaciar, un hondo circo de gneis micáceo, de paredes abruptas.
Yo creo que este paraje se corresponde con el punto en que nace el arroyo de la Saúca, a partir de la unión de los arroyos del Horcajo y del Reajo del Burro. El lugar es ciertamente hermoso y habría que volver a explorarlo en primavera. Se me ocurre ahora una posible ruta a partir de aquí, remontando el arroyo del Reajo del Burro para cruzar posteriormente los de Hoyo Cerrado y Varcialengua, alcanzando el Raso del Palancosillo y enlazando de esta forma las dos rutas balizadas por el ayuntamiento de Alameda del Valle.
 
Enlaces
Ruta del Arroyo de la Saúca

sábado, 23 de mayo de 2015

Hoyo Cerrado, una hoya glaciar en la cuerda de los Montes Carpetanos (23 de mayo de 2015)

Era hoy una jornada de reflexión, previa a la cita de mañana con las urnas, y nos dijimos que podía ser buena idea acercarnos al Hoyo Cerrado, un pequeño circo glaciar a casi 2.000 metros, en el cordal de los Montes Carpetanos, y meditar allí sobre el sentido de nuestro voto. A la única a la que se le hizo imposible reflexionar fue a Ana, ya que entre tanto hombre se le iban los ojos y no le resultaba fácil concentrarse.


 
 
Hemos salido de Alameda del Valle sin poder tomarnos un café, al estar aún cerrados todos los bares por los que hemos pasado y hemos echado a andar por la pista que sube hasta el Raso del Palancosillo. Nuestros primeros pasos discurren por una dehesa de fresnos, como hace dos semanas en Villavieja, y un poco más arriba nos adentramos en el robledal.
 
 
 
 
En la fresneda


En la fresneda


Las nieves del Peñalara






Una hermosa peonía en el robledal


En el Raso del Palancosillo pastan las vacas y una de ellas, de color negro, se nos encara. Recuerdo entonces las películas de Bruce Lee que veía de pequeño y le hago unos amagos que le hipnotizan y le hacen finalmente darse la vuelta.
 
 
Raso del Palancosillo




Este pibe ya se está liando


A partir de aquí seguimos una senda no muy definida que termina por perderse. Los cambrones en flor salpican el paisaje de tonalidades amarillentas. Hay algunos momentos de pelea con los piornos, los cambrones y otros matorrales, pero logramos salir vencedores del combate.












Tras cruzar el arroyo de Varcialengua volvemos a ascender, aunque por aquí no nos enmarañamos tanto y las cosas se nos dan algo mejor.












Tras un poco más de cuatro horas llegamos por fin a Hoyo Cerrado, un paraje al pie del pico de Peñacabra, en el que dominan las turberas y los cambrones. Varios neveros se descuelgan desde el cordal de los Montes Carpetanos, muy próximo. Es la hora de comer y de echarnos una buena siesta, aunque bien abrigados, pues hace algo de fresquete, más cuando las nubes ocultan el sol.
 
 








Este pibe consigue retratarse con las dos únicas chavalas


Qué bien que entra la Mahou

 
Sobre las cinco de la tarde iniciamos la bajada por el mismo camino. Acertaremos mucho mejor que en la subida con el senderillo que nos deja en el Raso del Palancosillo.




Estamos de vuelta en Alameda sobre las ocho y media. Las cervezas y demás nos las tomamos en el bar El Colorao. Me han pedido que diga que algunos nos tomamos unas croquetas y unos calamares a la romana.





 
Buscadores de glaciares
Hace unos 50.000 años, durante el periodo glaciar que los geólogos llaman Würm, se formaron en nuestra sierra una veintena de pequeños hoyos glaciares, situados en zonas de cumbres y sostenidos en su base por acumulaciones rocosas. En su mayoría se ubican en la cara sur del cordal montañoso que se extiende entre los puertos de Cotos y Navafría, como los muy conocidos del macizo de Peñalara y los más desconocidos de los Montes Carpetanos. Cabe también mencionar la existencia de algunos otros en la Cuerda Larga.
Fue a finales del siglo XIX y principios del XX cuando todos estos circos glaciares fueron descubiertos y datados, gracias a los trabajos de geólogos como los alemanes Albrecht Penck, Hugo Obermaier, que era sacerdote, y Paul Wernert, discípulo del anterior, o los españoles Lucas Fernández Navarro, Juan Carandell y Eduardo Hernández Pacheco.
Julio Vías, en su libro Memorias del Guadarrama, tiene precisamente un capítulo titulado Los buscadores de glaciares.
 
Rutas de senderismo desde Alameda del Valle
Hace años se señalizaron un par de rutas, que coinciden en su tramo inicial. La primera de ellas, que hemos seguido hoy, está señalizada con balizas rojas y lleva hasta el Raso del Palancosillo. La segunda, indicada con balizas azules, es la del Arroyo de la Saúca o de la Sabuca y se desvía de la anterior tomando el ramal de la izquierda en una bifurcación.
 
Enlaces
Hoyo Cerrado (ruta nº 386 de Andrés Campos)