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domingo, 10 de julio de 2022

Una circular desde la Pradera de Navalhorno, con bajada por la Cueva del Monje y el Cerro del Puerco (9 de julio de 2022)

Se avecina una nueva ola de calor y hay que buscar la protección de la sombra de los pinares que se extienden en torno a Valsaín. Echamos a caminar desde la Pradera de Navalhorno y nos salió una ruta casi circular, en el sentido de las agujas del reloj, de 15,5 kilómetros de longitud y 600 metros de desnivel. En el recorrido pasamos junto a un para de fuentes que los vecinos de la zona, entre ellos Conrado Martín, han rehabilitado y señalizado con mimo: la fuente de las Tres Varas o de la Peña de los Acebos, a la subida, y la fuente de las Cruz de Alastas o de Abastas, a la bajada.

En la subida, que hicimos a ritmo bastante pachanguero, bordeamos el cerro del Moño de la Tía Andrea y más o menos a mitad de ruta, nos sentamos a comer en la hierba, bajo unos espigados pinos.







En la parte final de la bajada nos acercamos primero hasta la Cueva del Monje, que es una especie de dolmen natural, formado por varios canchos de gran tamaño. Luego subimos al cerro del Puerco, donde pueden contemplarse los restos de búnkeres y nidos de ametralladora de la guerra civil. Pese a su modesta altura, ofrece unas vistas formidables del anfiteatro montañoso que forman Peñalara, los Siete Picos, el Montón de Trigo y la Mujer Muerta.














Mientras tomábamos algo en la Pradera de Navalhorno, pasó por allí una furgoneta anunciando melones de Tomelloso, dulces como el caramelo. Algunos se levantaron y picaron.



Enlace

Track de la ruta en Wikiloc


viernes, 30 de mayo de 2014

A la Majada Hambrienta desde la Pradera de Navalhorno (11 de mayo de 2014)

Vamos a hacer una breve descripción de esta ruta que nos propuso Santi. A Santi el cuerpo le pedía una ración de deshielo y nuevamente nos llevó a la Majada Hambrienta, echando a andar, como otras veces, desde el aserradero de madera que hay en la Pradera de Navalhorno.

Antes de llegar a la Cueva del Monje, nos desviamos por un sendero a mano izquierda que baja hasta la Fuente de Marcos, que ha debido rehabilitar recientemente un vecino de Valsaín, Conrado Martín, al igual que ha hecho con otras muchas fuentes de esta zona.


Fuente de Marcos


Pararemos unos minutos en la Cueva del Monje, unas piedras dispuestas de forma que recuerdan a un dolmen, en torno a las cuales hay una trágica leyenda de un monje que hizo un trato con el Diablo. En este paraje hay también un vivero forestal rodeado por una sencilla empalizada.






Alcanzamos el arroyo de la Chorranca, uno de los arroyos que se descuelgan por la ladera segoviana de Peñalara y cuyas aguas contribuyen a alimentar las fuentes del Palacio de La Granja. Remontando este arroyo, que tiene su nacimiento en el puerto de los Neveros, llegamos a La Chorranca, una cascada a 1.600 metros de altura.






Pararemos a comer junto al chozo Aránguez, al pie de la pared de Peñalara, en la que todavía subsisten algunos neveros, pero no muy grandes.




Chozo Aránguez


A la vuelta nos desviaremos un instante para localizar el chozo de la Majada Hambrienta, más precario aún que el chozo Aránguez y que no muchos conocen. A continuación dejaremos a un lado la fuente del Tío Levita.


Chozo de la Majada Hambrienta


Perdiendo altura por los pinares saldremos a la pista por la que ascendimos por la mañana. Descendiendo por ella, pasaremos de nuevo junto a la Cueva del Monje. Un poco más adelante la abandonaremos tomando un senderito que sale a mano izquierda y que en una corta subida nos permite coronar el Cerro del Puerco (1.424 m.). Nos sorprenden los restos de trincheras de la Guerra Civil, en bastante buen estado, que aún quedan aquí, con sus nidos de ametralladoras y todo. Por su situación, cabría suponer que quedarían dentro del sector bajo control del bando nacional.








Enlaces
Arroyo de la Chorranca (por Andrés Campos)
La Leyenda de la Cueva del Monje (extraída de Crónicas Gabarreras)

Lecturas
En su novela gótica La sombra blanca de Casarás, publicada en 1931, aunque parece que escrita unos años antes, Jesús de Aragón se refiere a la leyenda de la Cueva del Monje. Según esta versión un caballero templario, Hugo de Marignac, se enamoró locamente de Blanca de Torrenuño, una de las damas de la corte de Sancho IV, que por entonces se hallaba pasando una temporada en el Palacio de Valsaín. Al no verse correspondido en su amor, el caballero acudió a un hechicero o ermitaño, que vivía en una cueva próxima, para que invocara al Diablo y trocara la indiferencia de la dama en pasión.