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domingo, 29 de septiembre de 2024

De Majaelrayo al pico Campachuelo (28 de septiembre de 2024)

Es Majaelrayo quizá uno de los pueblos negros más conocidos de la Sierra Norte de Guadalajara. Somos muchos los que aún nos acordamos de Jesús, aquel vecino del pueblo que salía en un anuncio preguntando si el Real Madrid era otra vez campeón de Europa.

Desde Majaelrayo tomamos una pista que va ganando altura hasta alcanzar el collado de la Mujer (1801 m), donde campan a sus anchas algunas vacas coloradas. Girando en dirección sur, alcanzamos el pico Campachuelo (1.899 m), en el que se levanta un vértice geodésico.









Nos sentamos a comer al pie de la cumbre. Después de descansar durante un rato, volvemos a ponernos en movimiento y seguimos el cordal hasta el collado de las Campanitas. Desde aquí comenzamos a bajar por el GR-60 (marcas blancas y rojas). En el descenso a Majaelrayo se atraviesa un joven robledal. 




Fue un día fresco de comienzos de otoño, en el que hicimos, en sentido horario, esta ruta circular, con una longitud de 12 kilómetros y un desnivel de 725 metros. No nos encontramos con ningún excursionista.

Enlace: Track de la ruta en Wikiloc


viernes, 28 de febrero de 2020

De Majaelrayo al Ocejón (23 de febrero de 2020)

Una vez más, no será la última, tocaba la clásica subida de Majaelrayo (1.184 m.) al Ocejón (2.048 m.), la gran montaña que se ve en lontananza desde el valle del Henares y los páramos alcarreños. Pese a estar en febrero, este año no hay nada de nieve en sus laderas.

















miércoles, 7 de diciembre de 2016

Al Ocejón desde Majaelrayo (6 de diciembre de 2016)

La Sierra del Ocejón, formada por materiales duros y resistentes, sigue una orientación N-S en su primer tramo para luego girar en dirección NE-SO en su enlace con el cordal principal de la Sierra de Ayllón, junto al pico Atalaya (1.885 m.). En líneas generales, presenta una orografía bastante accidentada, con puntiagudas crestas.


















Duelo a garrotazos (La España cainita)




Hasta la aislada cima del Ocejón (2.048 m.), que ofrece una de las mejores vistas de todo el macizo, han ascendido desde Majaelrayo nuestros muchachos. Y entre ellos estaba Errejón, que se apuntó in extremis. No podía faltar a la cita con esta montaña en el día en que nuestra Constitución cumple su 38º aniversario. Precisamente en un momento en que los adanistas de su correa, que llevan apenas un cuarto de hora en esto de la política, se empeñan en reformar nuestra carta magna contra viento y marea.








Errejón en el Ocejón










Es esta una clásica excursión de unos 900 metros de desnivel que hemos realizado otras veces, como en aquel mítico día de junio en que nos acompañó Parris para luego asistir al Ranas Folk.








La facción errejonista


Hoy, sin embargo, nuestros muchachos han pisado un poquito de nieve en el tramo final. Y es que quedan poco más de dos semanas para que los del Club Alcarreño de Montaña suban hasta la cumbre para plantar el belén, como hacen todos los años y manda la tradición.






Bibliografía
Ver ruta nº 27 del libro Las mejores excursiones por la Sierra de Ayllón. Por Miguel Ángel Díaz y J. Alberto López. Ediciones El Senderista.

Enlaces

jueves, 23 de junio de 2011

En los pueblos negros de Guadalajara (18 y 19 de junio de 2011): subida al Campachuelo, Ranas Folk y Cascada del Aljibe

En el fin de semana anterior a entrar en el verano nos hemos acercado, una vez más, a los pueblos negros de Guadalajara.
Esta vez hemos tomado como excusa la celebración en El Espinar de la octava edición del Ranas Folk, un festival de música folk que cada año tiene lugar en alguno de los pueblos que pertenecen al municipio de Campillo de Ranas, de ahí su nombre, y que poco a poco va consolidándose.


Subida al Campachuelo desde Majaelrayo (sábado)

El montañero que se acerca a Majaelrayo suele subir en la mayoría de los casos al Ocejón, pero nosotros nos hemos decantado en esta ocasión por una inédita ruta al Campachuelo, pues algunos ya conocíamos la tradicional ascensión al Ocejón.
La alternativa ha respondido a las expectativas y nos ha permitido darnos un buen baño de robles, jaras y gayuba.

Arrancando motores

Salimos de Majaelrayo en dirección al Ocejón, por el camino que pasa junto a un parque infantil y lleva a la casa rural Las Cabezadas.
A la altura de este alojamiento nos encontramos con una bifurcación que está convenientemente señalizada: a la derecha se va al Ocejón y a la izquierda al Campachuelo. Nosotros elegimos la primera opción, aunque no tengamos la intención de alcanzar el Ocejón, sino solo el collado de las Perdices. A la vuelta del Campachuelo apareceremos por el otro camino.

En la subida seguimos, por tanto, el tradicional camino de Majaelrayo al Ocejón, que algunos ya conocemos de otras veces.

El ascenso es muy gradual y va alternándose el jaral con el robledal. Aunque pega el sol, corre una fresca brisa, de manera que, en aquellos tramos en que el bosque desaparece para dar paso a las jaras, no llegamos a pasar calor.


Dentro del robledal la sensación es aún de mayor frescor y eso que los robles que encontramos son jóvenes y de pequeño porte.

En el collado de las Perdices entroncamos con la subida de Valverde al Ocejón por el valle de la Pineda, pero en lugar de dirigirnos al Ocejón (a la derecha) giramos por el cordal hacia la izquierda, en dirección al Campachuelo.

En el collado de las Perdices

A ratos, caminamos por entre lajas de pizarra; a ratos, el sendero se abre paso por entre una alfombra de gayuba.

La gayuba lo cubre todo

Paramos a comer al pie del Campachuelo, en el collado que en los mapas llaman de la Madita.

Reanudando la marcha, con el Ocejón a nuestras espaldas

Más gayuba en los últimos metros

Hacemos cumbre en el Campachuelo (1.899 metros), que está señalizada con un vértice geodésico.

Los primeros en hacer cumbre lo celebran

Obsérvese a Eva, cresteando al fondo

Airoso perfil del Ocejón

Descendemos ahora suavemente en dirección norte, alcanzando el collado de la Mujer.

Agur, Campachuelo

En suave descenso

George les cuenta alguna bola de las suyas

Desde aquí buscamos ya el modo de descender a Majaelrayo y distinguimos un poco por debajo de nosotros una pista de color ceniciento, abierta en la pizarra.

Buscando la pista

Una vez alcanzada la pista, se baja a Majaelrayo de forma muy directa, con excepción de algunas curvas.

Ya en la pista

La bajada es muy directa

Mapa con la ruta Majaelrayo-Campachuelo

Ranas Folk en El Espinar (sábado a la tarde noche)

Este modesto festival de música folk llega a su octava edición.
Según nos contó el presentador, sus impulsores son Álvaro y María José, una pareja que vive en Majaelrayo.
En esta ocasión los grupos participantes fueron la Rondalla del Ocejón, Pau de Nut y Contrabandeando. Todos ellos tocaron de forma altruista y desinteresada.

Junto al chiringuito

Al llegar al Espinar después de nuestra ruta comprobamos que la organización del festival tiene ya todo dispuesto: el estrado para los músicos, el patio de butacas y el chiringuito de bebidas. Todo ello al aire libre, naturalmente.

Al fondo, el estrado y los Contrabandeando ensayando

En el bar aún no tienen en funcionamiento la plancha para preparar los bocatas. Será cuestión de esperar un poquito.

Tensa espera

Pasadas las ocho y media de la tarde, abre el fuego La Rondalla del Ocejón, el grupo local, asiduo del Ranas Folk, que interpreta jotas tradicionales.
Letras pícaras, muy de pueblo, con referencias a los ojuelos de las mozas y a los requiebros y amoríos en la fuente. Hay también momento para hacerle algún guiño a la jota aragonesa.
El grupo respira amateurismo y en él se integra algún que otro octogenario que se implica en la faena con mucho empeño. No me extraña que no encontrara nada de ellos en el Youtube. Un gran aplauso para ellos por contribuir a conservar el folklore local.

La Rondalla del Ocejón 

El hombre del triángulo

Las palmas echan humo

A continuación sube a las tablas el catalán Pau de Nut, un tipo original y polifacético, que nos sorprende gratamente.
Toca el violonchelo, canta, recita y gusta de provocar al público, en el buen sentido, pues no en vano es también actor y titiritero.
Al presentarse, nos comenta que, entre otras cosas, ha sido director del grupo de música del Ateneo Libertario de Barcelona, o algo así.
Se arranca interpretando un tema provocador por su fuerte contenido político y social, aquel que dice "¡Qué culpa tiene el tomate que está tranquilo en la mata...!", que interpretaban hace 40 años los Quilapayún y el chileno Víctor Jara.
Pero este hombre toca todos los palos. Lo mismo le da a la música soul, que al "Contigo aprendí", que se marca un chotis castizo o se atreve con el "Anda Jaleo" de los republicanos o con "La Ramona" de Fernando Esteso.
Y nos cantó también en inglés y francés, y hasta en esperanto o japonés. Ahí es ná.

Pau de Nut

Para cerrar la función, ya de noche, les tocó el turno a los músicos de Contrabandeando, un grupo mestizo, que creo viene de Alcalá de Henares, que interpretó diversas piezas del rico folklore latinoamericano, fundamentalmente cubano (el "Chan chan" de Compay Segundo o Buena Vista Social Club, el "Hasta siempre, comandante", etc.), pero dando también cabida a alguna zamba argentina o a otros temas de Perú, Bolivia o Colombia.

Contrabandeando

Sobre la medianoche el festival llega a su conclusión y el presentador se despide de todos y nos recuerda que el Ranas Folk de 2012 se celebrará en Roblelacasa, es decir, aquí al lado.


Vivac (noche del sábado)

Los que nos quedamos hasta el final del concierto vivaqueamos, como estaba previsto, a las afueras de El Espinar.
Fue coger los sacos y los aislantes del coche, algo de desayuno, salir del pueblo por el camino que lleva a las cascadas y en un cuarto de hora echarnos a la vera del camino. Así de simple.
Del pueblo, allá en la lejanía, nos venía un vago rumor de música ambiental. La juerga se debió prolongar hasta más de la tres de la madrugada. Pero nosotros, a lo nuestro, que era coger la almohada.

Volviendo al pueblo después del vivac 


De El Espinar a las cascadas del Aljibe y Matallana, con vuelta por Roblelacasa (domingo)

Aunque en principio no estaba previsto, el domingo nos marcamos una ruta, a ritmo tranqui, que nos llevó el día completo.

Las cascadas del Aljibe, a las que se llega en una hora, con cuidado en la vertiginosa bajada final, estaban a tope de agua.
Y algún que otro valiente se bañó y todo. También hubo tiempo para tomar el sol, coger un poco de moreno y hasta leer.

Las dos pozas

Un valiente en la poza de abajo

De las cascadas nos fuimos a Matallana, cruzando su flamante y nuevo puente sobre el Jarama.
Matallana es como volver a la Edad Media, como dijo acertadamente Inés en una anterior visita. Nos sentamos a comer y sestear bajo una monumental encina, con el Ocejón enfrente nuestro.
Aunque no lo parezca, Matallana está habitado y vimos salir a algún vecino de su casa.

Puente de Matallana

Casa de Matallana, con el Ocejón al fondo

La vuelta la hicimos por Roblelacasa y para vadear el arroyo que discurre entre este pueblo y El Espinar tuvimos que descalzarnos.

Volviendo a Roblelacasa

Roblelacasa

Las cervezas fueron en Tamajón (bar El Frenazo).


ENLACES:
El Ocejón (Portal de Actividades Culturales en la Sierra de Ayllón)
Pau de Nut
Blog de Álvaro, el de Majaelrayo
Sendas en el Ranas Folk 2012
Hijos de La Vereda (Blog sobre La Vereda, Matallana y El Vado)
Las Cascadas del Aljibe (por Andrés Campos)
Otra ruta de Roblelacasa a Matallana y el pico San Cristóbal en febrero de 2010
Una aproximación a la toponimia del repertorio de caminos de Guadalajara