martes, 14 de junio de 2011

Por el alto valle del Lozoya (5 de junio de 2011)

Ruta realizada el pasado domingo, 5 de junio, aprovechando que las temperaturas eran aún frescas. La idea era encadenar en una sola ruta circular, tramos del alto valle del Lozoya ya recorridos en su mayoría en ocasiones anteriores, y la verdad es que nos salió una marcha bastante interesante, variada y muy paisajista.
La novedad principal estaba en el punto de salida, en la pequeño área de descanso situada en el kilómetro 38 de la carretera de Rascafría al puerto de Cotos, junto a una cerrada curva. De esta forma nos evitamos el concurridísimo puerto de Cotos.
A diferencia de lo normal, empezamos bajando por el sendero, al principio claro y luego un poco difuso, pero sin grandes dificultades, que discurre paralelo al Arroyo de la laguna de Peñalara, hasta contactar con la pista que viene de más abajo del valle, remontando también de forma paralela al arroyo de la Angostura (o de las Guarramillas), que unos kilómetros más abajo, a la altura de “Las Presillas”, toma ya el nombre de Lozoya y la categoría de río.

 
 
Una vez en la pista no hay más que dejarse llevar hacia arriba del valle por entre el magnífico pinar de los Belgas, sin abandonar la pista principal, que al final sigue el cauce del Arroyo de las Cerradillas.
La pista se acaba y empieza el sendero, donde el senderista se siente más cómodo. Este asciende rápidamente hasta enlazar con el que viniendo de las proximidades del refugio Pingarrón, lleva hasta el mismo circo de las Cerradillas.





La primavera en su esplendor nos espera al salir del pinar, ya metidos en el circo de las Cerradillas. Se observa todavía algún neverito con los días contados.
Remontamos la ladera, ya sin sendero claro, en dirección al collado de Valdemartín, desde donde tomamos la Cuerda Larga hasta el Alto del Castillo de Rayas, usea, el Alto de las Guarramillas ó Bola del Mundo.




Aquí nos espera amenazante una nube negra, que no pasará de la amenaza, y que se asoma desde la vertiente sur, mientras por el norte sigue la reluciente primavera. Comemos con un punto de inquietud bajo la amenaza, y rápidamente iniciamos el descenso por la Loma del Noruego, con Peñalara siempre de frente, Valsaín a la izquierda, y por la derecha lo mejor es que ustedes se pongan un parche en el ojo, para no ver el desolador paisaje de cicatrices abiertas en el circo de las Guarramillas, por la estación invernal de Valdesquí...........¡El circo de las Guarramillas!, tal vez sería un lugar tan bello y tan apreciado como el vecino circo de las Cerradillas si un día no se hubieran juntado la codicia de un empresario con la ceguera de un administrador.........
Y llegamos a Cotos, y no es el final de la ruta, y el senderista se siente bien porque puede seguir andando y huyendo de coches y asfalto.
Atravesamos el parking de Cotos hasta su parte inferior a cuya altura, y por el otro lado de la carretera tomamos la senda-pista (en invierno pista de esquí de fondo), que poco después se convierte en el GR-10 que baja (o sube) desde Cotos a El Paular, siguiendo el camino del Palero.
Esta parte del camino es muy agradable, por un saludable pinar, cruzando praderas y con una reconfortante vista de todo el valle con las cumbres de Cabezas de Hierro a nuestra derecha y el Risco de los Claveles a nuestra izquierda.
Seguimos el GR durante unos tres kilómetros, y poco antes de cruzar el arroyo de la Laguna de Peñalara, nos salimos por la derecha, ladera abajo, sin dificultades, para plantarnos en apenas 15 minutos justo a la altura del area de descanso donde empezamos la marcha.

Y como apéndice de la crónica hay que decir que la amenazante nube si descargó, pero lo hizo cuando ya estábamos en Rascafría, y esperó a que Juan se diera cuenta de que su coche estaba sin batería, para echarnos un mar encima mientras poníamos un cable aquí y otro allá y arrancábamos motores,.......yo creo que nos castigaba por volver una vez más a la “civilización”.

Un mapita de la ruta:

sábado, 11 de junio de 2011

A Cabeza de Hierro Mayor por el valle del río Barondillo (26 diciembre 2010)

A pesar de que casi ha transcurrido medio año, he querido recuperar para el blog esta ruta que hicimos las Navidades pasadas y que ya habíamos hecho por vez primera en el otoño de 2008. Era, por tanto, una ruta repe, como los cromos, pero de esas rutas que, por su espectacularidad, merecen ser repetidas de vez en cuando.

En Rascafría, donde nos tomamos el café antes de la ruta

La propuesta, con fecha 23 de diciembre, víspera de Nochebuena, fue de Seche:
" Mejor día para salir al monte que después de las múltiples celebraciones e ingestas, pocos...
Se me ha ocurrido para el domingo lo siguiente:
Puente de la Angostura - Tejos milenarios - Arroyo Valhondillo - Cabezas de Hierro - Circo de las Cerradillas - Puente de la Angostura.
De las que molan, completita, con un pinar de libro, tejos viejos, pero viejos, viejos, ascensión cuasialpina (fácil) a Cabezas (crampones)".

Se trataba, por tanto, de subir esta vez a Cabeza de Hierro Mayor por el arroyo Barondillo, que es una deformación de Val Hondillo, y no por otros itinerarios, como la Canal de los Berracos, solo reservada a los elegidos.

Remontando el arroyo Barondillo

El protagonismo de la ruta, sin duda, correspondió a un muy querido y admirado personaje, que se nos presentó con sus flamantes esquís de travesía.

El protagonista, con sus esquís

Pero en este punto le paso la palabra a la Srta. Plo, que hizo en la página su particular crónica:
"En la ruta de ayer tuvimos un personajillo que se llevó el premio a las hostias más variadas: con esquís, sin esquís, en el río, de boca, dando saltitos, comiendo nieve, sin comer nieve, en la oscuridad, a la luz del día... Creo que se fue con dolor de peduele, pobriño... Queda adjudicado el premio. Fin de la crónica".

Aaaaaaaahhhhhhhhhh

Uj, qué togpe

Seche centró su atención en los tejos y a la vuelta le hizo un guiño en forma de comentario a Santi, que no vino a la ruta:

"Y un dato que tal vez interese a ese gran admirador del tejo, llamado Santi. El famoso tejo milenario del Barondillo ha sido cercado, si, sí, tal como lo leen, lo han rodeado con un vallado mitad verja de hierro, mitad murete de piedra. La intención es disuadir a los curiosos de acercarse al arbol, ya que al parecer se han detectado últimamente deterioros en el mismo. Es una valla casi simpática, muy facil de saltar, pero que aisla al pobre tejo del calor humano.
También han colocado un cartel explicando esto y datando la edad del tejo entre ¡¡1500-1800 años!!... Este sí que está viejuno, pero muy sano, dando frutos y todo...".

El tejo milenario

Recuerdo también el intenso frío que hacía por la mañana. El coche, que creo que era el de BS, llegó a marcar, cuando entramos en el valle del Lozoya, 11,5 grados bajo cero en algún momento. De todas formas, era de estos días invernales con inversión térmica y más frío a primeras horas en el fondo de los valles que en las cumbres.

El protagonista, quitándose sus esquís, y los comparsas a su alrededor

Nos disponemos a comer en la cumbre de Cabeza de Hierro Mayor

Maite F, que estaba de vacaciones navideñas y de vuelta a casa, como el turrón El Almendro, se vino a la ruta. No quería perderse un buen día de monte antes de volverse para Vancouver.

Maite en la loma del Empalotado

Montañera cagarra alcanza la cumbre tras sortear unas placas de hielo

Y en la bajada se nos hizo de noche, pero eso tampoco es algo insólito. Lo insólito hubiera sido acabar con luz, y más teniendo en cuenta la longitud de la ruta. Serían como las ocho de la tarde, o más, cuando llegamos a los coches.


jueves, 9 de junio de 2011

De Muriel a la ermita de Peñamira (Guadalajara) - 28 mayo 2011

Coincidiendo con la romería a la ermita de Peñamira, que se celebra el último sábado del mes de mayo, el mes de las flores, nos acercamos hasta el pequeño pueblo de Muriel, que está a unos siete kilómetros de Tamajón, junto al río Sorbe y debajo de la que en los mapas llaman Sierra Gorda, en la que se enclava el pico Santotis, de inolvidables recuerdos.

Fue inevitable hacer una parada, de camino, en Tamajón y comprar los habituales bollos preñaos en la panadería que hay a la entrada, junto a la carretera.

Unos metros más adelante, sin llegar a la iglesia de Tamajón, sale hacia la derecha la estrecha carretera que nos conduce a Muriel. Aunque está señalizada, es fácil pasársela de largo.

Comenzamos la corta caminata en Muriel, atravesando su calle principal y dejando a la izquierda la iglesia y una casa rural.
En menos de diez minutos pasamos junto a una fuente y un lavadero.

Fuente y lavadero

El camino que nos lleva a la ermita se inicia aquí, de frente, junto a la cancha de deportes roja que queda a la izquierda. Enseguida nos encontramos con una cadena que impide el paso de vehículos.

Al principio, vamos caminando monte arriba, entre olivos y encinas. Aunque el sol luce, para la tarde anuncian tormenta.

Entre olivos y encinas

Un poco más adelante, empieza a predominar el pinar de repoblación. Gracias a las lluvias primaverales el campo presenta un intenso verdor.

El campo está exuberante

A una hora del inicio llegamos al collado Rancho. Hacia la derecha parte otra pista que sube, pero la ignoramos y seguimos de frente, bajando un rato para nuevamente volver a subir. Un poco más adelante avistamos entre los pinos el pantano de Beleña y, en su orilla, la ermita de Peñamira.

Ya se ve nuestro objetivo

Pero no hay desde aquí una bajada directa a la ermita. Se debe continuar de frente, alcanzar el collado de los Yesares y luego ir rodeando el cerro Bermejo por detrás.
Desde el collado de los Yesares se baja en cuesta hasta entroncar con la pista que viene de La Mierla, a orillas ya del pantano.

Raquel y Kiko a orillas del pantano de Beleña

Tomamos la pista que viene de La Mierla hacia la izquierda, bordeando el embalse, y en un cuarto de hora, tras un recodo, se nos aparece la ermita de Peñamira. Hay coches aparcados en sus inmediaciones. La gente, que viene de La Mierla, Beleña de Sorbe, Muriel y otros pequeños pueblos de los alrededores, está congregada por detrás de la iglesia y dirige sus miradas al altar con la virgen, que han montado al aire libre. Pero la misa parece ya haber terminado.

El altar al aire libre

Ahora están subastando las andas, a ver quiénes cargan con la virgen para meterla de nuevo en la iglesia. Subastan los cuatro brazos de las andas y también las cuatro cintas de distintos colores que cuelgan de los brazos (la rosa, la azul claro, la verde y la negra). En cada puja se sube hasta 30, 40 ó 50 euros.

Los romeros cargando con las andas

En la puerta de la ermita se hace una nueva parada y los dulzaineros de Azuqueca de Henares, vestidos de morado, tocan alguna que otra melodía tradicional castellana.

A la entrada de la ermita, con los dulzaineros, de morado, en primer plano

Se repite nuevamente el ritual de la subasta. Ahora se trata de disputarse el honor de meter la imagen en la ermita y depositarla en el altar. Y recaudar más dinerillos, por supuesto. Finalmente la virgen es introducida en la ermita mientras los dulzaineros interpretan los pasos del himno nacional. Una imagen un tanto berlanguiana.

Virgen de Peñamira

Cumplido el ritual, la gente se dispersa por los alrededores de la ermita para comer. Se busca la sombra de alguna encina o el frescor de las aguas del pantano. Es un paraje de una gran belleza.

El pantano de Beleña y la ermita de Peñamira

Es la hora de la comida. La gente se ha traido mesas y sillas para estar más cómoda. Pero tampoco somos una multitud. No más de ciento cincuenta personas. Y es que los pueblos de por aquí se quedaron casi vacíos en los sesenta, por efecto del éxodo rural, y solo a partir de los noventa han ido recuperando algo de población, especialmente en los veranos y en fines de semana. Los dulzaineros se pasan de vez en cuando entre las mesas tocando alguna melodía.
Nosotros nos alejamos un poquito del bullicio y nos tiramos junto a la orilla para comer de lo que hemos traido. Hacia el norte el cielo está cubierto de nubes muy oscuras. Se masca la tormenta.

Javier comparte una manzana con Kiko

Tenemos dos tortillas de patata, queso en aceite y alguna otra sorpresa. Y la bota de Rosa va rulando de boca en boca.

Atleeeeeeeeti

Como parece que la tormenta no acaba de venir y se disipa un tanto, nos echamos un rato la siesta.
Sobre las cuatro decidimos iniciar la vuelta a Muriel. Se nos ocurre hacerlo bordeando el pantano, pero pronto desistimos de la idea. El nivel de las aguas está muy elevado. Probablemente los senderos que haya por la orilla están tapados por el agua e ir sorteando la vegetación puede ser un infierno. No nos queda otra que volver por el camino de ida. Pero no nos importa, pues era un camino bien bonito.

Ya se divisan las casas de Muriel

Y, finalmente, nos libramos de la tormenta. Incluso disfrutamos, a la entrada de Muriel, de unos momentos de relax.

Momentos de relax

Pero los truenos retumban ya cerca y a poco de llegar a los coches cae un buen aguacero primaveral.


EMBALSE DE BELEÑA:
Construido en 1982 para remansar las aguas del río Sorbe.
Sus aguas se emplean para el regadío y para el abastecimiento de localidades como Alcalá de Henares. Guadalajara, Azuqueca, Fontanar, Yunquera, Alovera, Mohernando, etc.

ERMITA ANTIGUA DE PEÑAMIRA:
Se hallaba a la vera del río Sorbe, en lo más profundo del valle, frente al barranco de Peñamira, pero quedó sumergida por las aguas al construirse el embalse de Beleña.
En los años de extrema sequía, sus ruinas emergen de entre las aguas y quedan al descubierto.
Cuenta una leyenda que fue fundada en el lugar exacto donde la Virgen salvó a un caballero de morir a manos de los moros, llevándolo por los aires de un lado a otro del río Sorbe.
En su interior se guardaba una talla románica de la Virgen, con el Niño en las rodillas, pero fue destruida en el verano de 1936, al comienzo de la Guerra Civil, y sustituida por otra talla que no tenía un especial valor artístico.
En 1984, a propuesta del periódico Nueva Alcarria, un grupo de buceadores madrileños intentaron rescatar la moderna talla, pero fue en vano. Tan solo lograron recuperar algunos sillares esquineros y dovelas, utilizados en el levantamiento de la nueva ermita.

ERMITA NUEVA DE PEÑAMIRA:
Se alza al pie del cerro Bermejo, en la orilla occidental del embalse de Beleña, en un lugar con magníficas vistas sobre sus verdes aguas. Fue erigida en 1997.
Es de color ocre y su puerta da la espalda al pantano.
Su zócalo de cantos procede de un antiguo corral de ganado.
En su interior, se aprecian los sillares y arcos de la antigua ermita.

ROMERÍA A PEÑAMIRA:
Se celebra el último sábado del mes de mayo.
Acuden gentes de La Mierla, Muriel, Aleas, Beleña de Sorbe, Torrebeleña, Puebla de Beleña y Montarrón.
El éxodo rural afectó fuertemente al campo de Peñamira en los años sesenta, sus pueblos quedaron semiabandonados y dejó de hacerse la romería a la antigua ermita. A raíz de la construcción de la nueva ermita, volvió a celebrarse la romería, aunque en su nuevo escenario.

 
BIBLIOGRAFÍA:
"Rutas fáciles para conocer Guadalajara" (M.J. Ramos, A. Ramos y S. Rubio). Editorial Aache. Ver ruta nº 4.
"Veredas y caminos de la Ribera" (Francisco Martín). Editado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Ver páginas 99 a 103.

ENLACES: